La importancia de los maestros

El papel del maestro es muy importante.

Se establece una relación causa-efecto en sus acciones. Tanto en el mundo externo, físico y material, como dentro de la mente.

De aquí que tanto el altruismo como la sabiduría son cualidades de una mente fuerte y compasiva.

Ambas cualidades generan causalidad.

Todo tiene una causa.

Ningún cambio o transformación drástica de la mente o del físico se da sin causas y condiciones. Del mismo modo que el altruismo respecto a los demás individuos tiene sus propias causas y condiciones, existen causas y condiciones para adquirir sabiduría.

Así, el altruismo intrínsico, la tendencia natural a respetar a los demás como principio de acción y sabiduría, tiene sus propias causas y condiciones. Tanto internas como externas.

El factor externo es la presencia del maestro.

El factor interno es el conocimiento que cada individuo ha adquirido en la vida.

Un proceso de aprendizaje a lo largo del tiempo.

Al principio solo hay conocimiento. Con el tiempo y el esfuerzo ese conocimiento se va profundizando y, con algo más de esfuerzo y tiempo, el individuo adquiere una experiencia real, un conocimiento de su sabiduría. Esta sabiduría se obtiene viendo, escuchando, contemplando, reflexionando y meditando todas las experiencias vividas.

Estas son las verdaderas causas.

Y se basan en dos condiciones: la externa, el maestro y la interna, el propio estudiante, su vida, su experiencia, su mente y cuerpo. Dadas ambas condiciones la persona necesita cultivar la causa del desarrollo de esa sabiduría. Una relación causa-efecto. El maestro imparte conocimiento, pero no puede sustituir al estudiante. El maestro no es más que el coordinador. El trabajo y el esfuerzo lo debe poner el estudiante. El maestro lleva adelante sus directrices que se basan en sus propias experiencias. La principal responsabilidad de un maestro es enseñar, mostrar un Camino, con una enseñanza correcta. Corregir errores para mantenerse en el Camino. Un maestro ha de poseer conocimiento y experiencia. De otro modo sería incapaz de corregir errores. Un maestro ha de comprender en profundidad el interés y la capacidad de sus estudiantes. El maestro debe ser mentalmente disciplinado. Esta es una de las cualidades más importantes. A menos que el maestro haya disciplinado su propia mente no podrá ser capaz de entrenar la mente de sus estudiantes. Las pequeñas comprensiones y llos ogros obtenidos en unos años de práctica no bastan ni alcanzan. Sin una mente disciplinada, la práctica solo es una pequeña comprensión.

De las cualidades de un maestro, la primera es una mente disciplinada en una práctica y presencia impecables.

A esto debe sumarse: la presencia de la disciplina ética o moralidad, la práctica enfocada en algún aspecto sobresaliente, y la sabiduría de comprender todo lo que ignora y no sabe.

Pero esto no es todo.

La importancia de los maestros se basa en otras cualidades.

Es claro que el maestro debe estar por delante a sus estudiantes en liderazgo, conocimiento, poseer más pericia, pues es ella/él quien los está guiando y compartiendo su saber.

Un maestro debe tener un conocimiento profundo del significado sutil del Camino.

Así y todo, un maestro será incompleto sin un profundo sentimiento de compasión hacia sus estudiantes. Ha de saber explicar el tema que está impartiendo y mostrar una energía y paciencia infinitas a la hora de transmitirlo a sus estudiantes. Pero para que un maestro desarrolle sus tareas debe contar con estudiantes.

Shitei = Maestro-Discípulo

Todo estudiante ha de ser objetivo e imparcial. Ha de ser inteligente para diferenciar al interior de las enseñanzas. Debe ser capaz de darse cuenta cuando un maestro se sale del Camino, en ese caso el estudiante debe ser capaz de plantarse y no seguir ciegamente a ese maestro. Todo estudiante debe convertirse en un discípulo, un aspirante, alguien que se esfuerce incansablemente por reinventarse a sí mismo. Antes de que un estudiante decida aceptar a alguien como maestro, debe hacer sus indagaciones y obtener información sobre esa persona. Esto es crucial e importante, porque un estudiante necesita respetar y admirar a su maestro, del mismo modo que el maestro debe sentir compasión por su estudiante y mostrar responsabilidad para con él.

Un maestro y un estudiante comparten un vínculo muy especial.

Una vez que el estudiante está seguro de que su maestro posee todas las cualidades de un buen maestro, puede proceder a establecer una relación sana y constructiva estudiante-maestro. Mientras el maestro ha de poseer un fuerte sentido de responsabilidad por el bienestar del estudiante, a su vez el estudiante ha de sentir proximidad, respeto por su maestro.

Por esto mismo un maestro ha de impartir enseñanzas diferentes a estudiantes diferentes según su disposición física y mental. Por esto, como estudiantes, no pueden aceptar las enseñanzas al pie de la letra. Solo abriría un universo de contradicciones. Cada individuo debe juzgar por sí mismo, comprender desde todos los ángulos posibles y aceptar las enseñanzas en niveles. Niveles de enseñanza interpretativas, prácticas y de ejecución condicionada cada circunstancia. Lo cual es una forma de enseñanza deliberada. Adaptándola a las condiciones de cada quien y generando diferentes causas en cada estudiante.

Se debe trazar una línea clara entre la enseñanza del maestro y la enseñanza en sí misma.

Todo estudiante está en derecho en poner en duda las enseñanzas.

Solo después de analizarlas, probarlas y ponerlas a prueba en acción, los estudiantes deberían aceptarlas y no meramente por autoridad o respeto.

El simple hecho de recibir enseñanzas de un maestro, no significa que tengas que aceptarlo como tu maestro.

Los estudiantes deberían debatir los temas y contenidos de las enseñanzas. Ponerlo todo bajo escrutinio crítico. Estudiar cada detalle, ir a las fuentes y reconstruir el recorrido hasta ellos. Debatir, conversar y aprender unos de otros. Sin embargo, los compañeros no son sus maestros ni guías. Si un estudiante sintoniza con un maestro en su Camino, con el tiempo conocerá a otro maestro igualmente cualificado y lo reconocerá como tal.

Un estudiante debe ser internamente fuerte. Ser capaz de ser autosuficiente. Para así evitar que los trastornos externos e internos, físicos y mentales, no causen innumerables problemas. Una actitud fundamental de fortaleza, mental, espiritual y física.

Con una actitud correcta, hacia sí mismo y los demás, se abandonan los lastres dañinos.

Con una visión holística, comprender que cada cosa que pase no es el único acontecimiento en la vida, hay más, bueno y malo, cuando algo sucede, sea bueno o malo, no se puede atribuir a un único factor.

Con la multiplicidad de causas y factores, esto afecta tanto a maestros como a estudiantes.

Formando parte de la enseñanza, de la transmisión del conocimiento, del recorrido del Camino, de la relación maestro-discípulo, Shitei.

Todo es igualmente importante e interdependiente.

¿Correcto o incorrecto?

El Camino no es cuestión de saber o no saber; ‘saber’ es falso entendimiento, y ‘no saber’ es ignorancia ciega. El verdadero Camino está más allá de toda duda, es vasto e ilimitado como el cielo vacío; ¿Cómo podría haber ahí lugar para correcto o incorrecto?

Nan-chuan ( [Nansen]; 748-835)
¿Correcto o incorrecto?

Razones para leer más


Leer es tu deber moral.

Cuando se reconoce una lección invaluable sobre el poder del conocimiento y la ignorancia, se entiende porqué los amos de esclavos escondían su dinero en libros.

Porque sabían que los esclavos no los abrirían.

Hay una razón por la que era ilegal enseñar a leer a los esclavos. Hay una razón por la que todos los regímenes, totalitarios, autoritarios, semi-democráticos o autopercibidos como tales, han quemado y prohibido libros, autores y publicaciones. El conocimiento es poder. Suena como un cliché, pero los clichés solo suenan así debido a la verdad generalmente aceptada en su núcleo. Una verdad profunda. Lo que es menos un cliché, pero en realidad más cierto, es lo opuesto a esa idea: la falta de conocimiento es debilidad, engendra súplicas y dificulta la resistencia.

A partir de esta primera lección, se llega a ver la lectura como un deber moral. No leer, permanecer en la ignorancia, no solo es ser débil, es ignorar a las personas que han luchado tanto, que han luchado a un costo tan grande para leer, escribir, saber, conocer y proporcionar a las generaciones futuras el derecho y la capacidad de hacer lo mismo, de hacer(lo) mejor.

Vale la pena señalar hoy que el dinero todavía está escondido en las páginas de los libros, aunque no porque alguien lo haya puesto allí para ocultarlo. Piense en cuántas personas quieren mejorar en algo, cualquier cosa, todo. Mire cuántas personas están desesperadas por tener éxito o por salir de este ciclo de mediocridad que ha atrapado a tantos de nuestra sociedad actual, estupidizante y cultura de la mediocridad. Estas personas buscan en todas partes la solución a sus problemas. Buscan fórmulas secretas, atajos, gurús. Darán la vuelta a todo el mundo antes de detenerse y mirar el único lugar donde siempre pueden estar seguros de encontrar respuestas: el estante de libros.

Sigue existiendo amos de esclavos.

Los grilletes están en las mentes, no en los cuerpos.

No por nada se ha convencido a la gente que la ignorancia, la estupidez, la mendicidad y la pobreza intelectual conforman en su conjunto una especie de virtud.

La lectura como deber moral

Leemos porque nos hace poderosos. Cuando no leemos, nos volvemos débiles, fáciles de manipular, menos de lo que somos capaces de ser. Es por nuestro propio interés que es importante leer (hay dinero en ello además), pero también es nuestro deber moral.

Leer es la forma de predecir el futuro.

Imaginemos un escenario en el que se perdió casi toda nuestra erudición moderna. Imagínese si un gran incendio en la Biblioteca de Alejandría actual, en un colapso sistémico global, acabara con los últimos cientos de años de avances en psicología y biología y todo lo demás en el saber humano. De repente, innumerables trabajos de investigación, libros y descubrimientos se convirtieron en cenizas. El costo sería inmenso, sin duda.

Y sin embargo, de alguna manera, estaríamos bien. Incluso si todo lo que quedaba eran solo los escritos de Marco Aurelio y Séneca y Epicteto y las tradiciones orientales y nativas. Porque por mucho que nuestra especie anhele la novedad, la verdad es que la mayoría de las verdades son muy antiguas. De hecho, son estas verdades atemporales las que nos enseñan más sobre el futuro y sobre nuestra época actual que la mayoría de nuestro pensamiento contemporáneo.

“No interesa el que leas muchos libros, más interesa mucho el que sean buenos los que leas”.

Séneca

Por supuesto, siempre se debe aprovechar las últimas investigaciones y los libros más recientes. El problema es que, para demasiadas personas, esto se produce a expensas de aprovechar la sabiduría de las mentes más sabias que jamás hayan existido.

Los estoicos dicen una y otra vez que es imperdonable no aprender del pasado. Como escribió Marco Aurelio en su diario en algún momento durante la plaga Antonina, el futuro es el pasado repetido.

Marco Aurelio en sus Meditaciones

“Mira el pasado, y de ahí extrapola el futuro: lo mismo. No hay escape del ritmo de los acontecimientos”.

Es a partir de este aprendizaje, del aprendizaje del pasado distante, de las mentes más sabias que jamás hayan existido, que podemos saber cómo prepararnos para el futuro.

Todo lo demás es ruido.

Todo lo demás debe ignorarse.

Las buenas costumbres de la vida

Estamos formados por jirones de múltiples colores, unidos entre sí de manera libre, tan floja, que cada uno ondea a cada instante a su voluntad. Y son tantas las diferencias que hay entre nosotros y nosotros mismos como las que hay entre nosotros y los otros.

Michel de Montaigne, Ensayos, Segundo libro, 1.

Cada uno de nosotros es varios, es muchos, es una variedad de sí mismos. Por eso aquel que desprecia las condiciones ambientales, el ambiente, no es el mismo que con ellas se alegra o por ellas padece. En la vasta colonia de nuestro ser hay gente de muchas clases, que piensan y sienten de incontables modos distintos.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego.

De todas nuestras innumerables experiencias, apenas algunas llegamos a expresarlas en palabras y aun así de manera casual y sin entregar todo el cuidado y atención que merecen. El cúmulo de experiencias mudas, ocultas en algún recuerdo de la memoria, imperceptiblemente han dado forma, color y substancia a nuestras vidas. Si las observanos con detenimiento descubriremos cuán desconcertantes son. Están en perpetuo movimiento, resbalan sobre la experiencia de la vida, amontonándose y mostrando las contradicciones de lo que somos.

Podría pensarse que se trata de una carencia, una falta o error a superar.

Sin embargo, el reconocimiento de ese desconcierto en nuestras vidas es el camino hacia la comprensión de estas experiencias, conocidas pero misteriosas. ¿Inusual? Sí puede ser así, pero permite estar verdaderamente despierto y vivo. Si de verdad sólo podemos experimentar una pequeña parte de lo que se aloja en nuestro interior, ¿qué pasa con el resto?

Vida y costumbres

En estas profundidades inciertas, ¿de verdad queríamos saltar? ¿Hay un secreto bajo la superficie de quienes somos? ¿Somos exactamente así, como se ven los actos a la vista de todos? Lo más curioso es que la respuesta puede cambiar según sea esa vista, esa mirada y de quién provenga. Y no todo está claramente iluminado por una luz brillante y diáfana, la profundidad humana puede resultar un espejismo si se la contempla como algo único e invariable, monótono, una cúpula gris sin sombras. En realidad todo accionar humano, nuestras acciones más mundanas y cotidianas o las más sublimes, son expresión absolutamente incompleta, ridículamente inútil -la más de las veces- de una vida interior oculta de una insospechada profundidad que lucha por llegar a la superficie denodadamente y sin lograrlo.

Esa lucha es una búsqueda del momento decisivo en que la vida cambia para siempre su dirección habitual. Pero no se trata de un cambio dramático sonoro y claro, por el contrario es un cambio en una nobleza silenciosa, una conmoción interior sin estallido, sin llamarada. El dramatismo de una experiencia increíblemente silenciosa e interior. Una experiencia casi imperceptible incluso al momento de atravesarla. Que despliega el efecto de un baño de luz totalmente nueva, diáfana. Donde nada vuelve a ser lo que era. En este silencio reside su nobleza.

Toda búsqueda es, en definitiva, una doble vertiente del viaje -el desplazamiento y la introspección- el cual atraviesa, no solo paisajes y espacios, también nuestro sentido de la existencia y de la trascendencia.

En estos tiempos convulsos y obscuros, de incertidumbre y temores generalizados, nuestra brújula para guiarnos en ese viaje puede ser la insistente persistencia en las buenas costumbres de la vida. Ser y vivir plenamente, más allá de los condicionamientos, reconociendo todo lo que somos y quienes somos.

El origen de todo

Pese a la reticencia, estamos obligados a salir a la luz como un viejo samurai que vive resignado, expectante y latente en su retiro, viendo como el mundo sigue rodando hacia abajo, en el engaño de los tiranos y los controladores. Un mundo que siempre estuvo y fue consentido por la mayoría pero, más o menos, en el que se podía seguir viviendo una cierta paz.
Hoy en día esta paz está peligrando, a punto de desaparecer.
Llegado el punto donde la obscuridad ya no se oculta e intenta a toda costa anular la existencia humana en su nuevo ciclo de liberación, las consciencias de la realidad original rasgan los velos y expanden la verdad.
Nuestra tarea estaba enfocada en vislumbrar más allá de la matriz y sub-matrix de esta realidad de control y supresión, desde entonces toca vivir abiertamente en forma evolucionada, con más empatía, amor real, amor incondiconal- no el dependiente que surge del ego- respeto e inocencia primordial.
Una especie de guerra energética, espiritual y de consciencia para el mayor y más elevado bien en conjunto con nuestros hermanos en luz, los guerreros en luz.

Tus espadas: Mente y Espíritu

Todo en nuestras particularidades, enfoques y circunstancias.
En resumen, el origen de todo es una fuente original o primordial de la que surge toda la hiperdimensionalidad, todo lo que existe de forma infinita. Incluidas todas las fuentes de energía, como la fuente de Ki (Chi) que nutre la vida física en nuestra realidad.
Somos fractales infinitos de esta fuente original primordial, contenidos o atrapados en cuerpos en esta realidad física, cuyo caracter es inherentemente ilusorio.
Estar alineado con la fuente original promordial es sentirse y ser parte del todo, a todos los niveles en consciencia de lo elevado.
Si uno actúa en forma positiva, por afinidad de frecuencia termina alineándose con la parte luminosa y sutil, expansiva y profunda.
Yendo más allá de las barrearas mentales y energéticas, que han sido impuestas y que impiden esa re-conexión, somos conscientes de nuestra esencia como seres en luz y parte de esa fuente primordial original.
Un juego cósmico para equilibrar la balanza.
Ya comienzan a llegar los desengañados y recién despiertos hasta el portal de la ermita, el retiro donde habita el viejo samurai.

El samurai en su retiro

El futuro de la lectura (inteligencia artificial)

El futuro de la lectura (inteligencia artificial)

Kappa Bunko: Literatura japonesa

kuzu

Los textos históricos japoneses están escritos a mano alzada, que es muy laboriosa de leer. Esto lleva a que la mayoría de los documentos históricos no están siendo estudiados.

Esto está a punto de cambiar para siempre, con la posibilidad de aplicar inteligencia artificial al idioma más difícil de leer del mundo.

Más información:

En inglés http://codh.rois.ac.jp/symposium/japanese-culture-ai-2019/index.html.en

En japonés https://www3.nhk.or.jp/news/html/20191111/k10012173121000.html

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Daos, nombre y rompecabezas

“Los caminos pueden guiarse; no son caminos fijos.

Los nombres pueden nombrarse.

‘Ausencia’ nombra el horizonte cósmico,

‘Presencia’ nombra la madre de las 10.000 clases naturales.

Fijarse en ‘Ausencia’ es querer ver enigmas.

Fijarse en ‘Presencia’ es querer ver fenómenos.

Las dos, aunque emergen juntas, tienen nombres distintos.

Concebidas como si fueran una: es lo ‘insondable’.

Llamarlo ‘insondable’ sigue siendo no comprenderlo.

…la puerta a un puñado de rompecabezas.”

Laozi – Tao Te Ching

Capítulo 1

Laozi

Tao Te King

Lao Tsé

Capítulo 5 (第五章)

La Imparcialidad Universal
El Universo es imparcial:
ve a las diez mil cosas como imitaciones.
El sabio es imparcial:
ve a la gente como simulaciones.
El universo es como un fuelle,
vacío, pero nunca agotado.
Cuanto más se mueve,
más produce.
De igual modo, Cuanto más cosas ambiciamos,
más pobres nos hacemos;
es mejor buscar el conocimiento interno.

La Imparcialidad Universal

El Día Fuera del Tiempo

Previo al nuevo año Maya (26 de Julio) hay un día perdido en “el tiempo” (25 de Julio) llamado “el Día Fuera del Tiempo”, día verde porque se celebran rituales de limpieza y sanación con la madre Tierra, día del perdón universal, día de la libertad, celebrado alrededor de un festival del nuevo tiempo o al menos así se desprende de la cultura, cosmogonía y astronomía-astrología mayas.

En estos días, de cuarentena y aislamiento, estoy dedicado a la lectura de temáticas relacionadas con las interacciones cuánticas de la realidad. En especial la idea o el concepto relacionado con la fuerza que mueve en el universo todo lo que existe, el Campo Punto Cero o simplemente el Campo. Un océano de vibraciones pulsante de energía: un vasto campo cuántico. Donde todo está conectado con todo lo demás en una trama invisible.

Parece que la mente inconsciente tiene la capacidad de comunicar con el mundo físico subtangible, el mundo cuántico que contiene todas las posibilidades.

A un nivel más profundo pueda ser que cada uno de nosotros creamos esa realidad exclusivamente por medio de nuestra atención. A nivel más básico de mente y materia, cada uno de nosotros creamos el mundo.

El observador creativo

En el Campo se dan fenómenos que son de lo más interesante.

En el Amazonas las tribus Achuar y Huaorani consideran que los sueños no pertenecen únicamente al que sueña, sino que pertenecen colectivamente al grupo. El soñante individual es simplemente el receptáculo que el sueño decide tomar prestado para conversar con toda la tribu. Conciben los sueños como un mapa para las horas de vigilia. En los sueños conectan con los antepasados y con el resto del universo. Lo real es el sueño y la vida de vigilia es lo falso.

Una posibilidad es que todo exista allí en todo momento en el Campo.

Toda la información está en un dominio invisible, o realidad superior (el orden implicado de Bohm), y que la información puede ser accesible a discreción.

La cualidad cuántica del Campo lleva a pensar que como la mecánica cuántica gobierna los sistemas vivos, la incertidumbre cuántica y la probabilidad son características de todos los procesos corporales.

Incluyendo las actividades mentales.

Llama la atención que los niños menores de 5 años poseen cerebros que funcionan permanentemente en estado alfa -el estado de consciencia alterada en el adulto- en lugar del estado beta característico de la consciencia del adulto.

Los niños están mucho más abiertos a la información del Campo que los adultos.

En realidad, los niños van por ahí en un estado de permanente alucinación. Viviendo en un estado alterado de consciencia.

Si un niño afirma recordar una vida anterior o es capaz de describir una realidad desconocida para él, es posible que no sea capaz de distinguir sus propias experiencias de la información de otra persona u otras realidades almacenadas en el Campo.

Y así existen muchas otras extrañas cualidades que se experimentan en el Campo: visión remota, precognición, no-localización (la capacidad mutua de influir instáneamente a distancia), procesamiento de información y biofotones (luz como información), experiencias fuera del tiempo (el cerebro es capaz de reaccionar fracciones de segundo antes de la percepción) y así una larga lista de cosas extrañas.

De estas lecturas durantes estos extraños y largos días en cuarentena, una experiencia en particular volví a recordar, volví a pasar por el corazón.

Apenas llegado a la universidad una compañera de estudio y amiga apareció en uno de mis sueños-duermevela, esos momentos raros entre sueño y vigilia. Su presencia era como una referencia, solo sabía que era ella y estaba allí. Teníamos 18 y 19 años. Hace una eternidad.

En esas imágenes del sueño recorrí y vi con todo detalle -sin encontrarme a nadie- su casa, los muebles, las habitaciones, objetos hogareños y pequeñas cosas que no estaban a la vista. Sabía que era su casa, incluso cúal era su habitación entre todas las que visité en mi sueño. Un día me animé a contárselo, con el riesgo que me tomara por bicho raro o algo peor.

Efectivamente era su casa, su habitación, todos los detalles, los muebles, los objetos. Solo un aspecto, todo estaba especularmente dispuesto. Lo había visto en el “espejo de mi mente”. La otra caracterísitca era que todo parecía congelado, detenido. Ella me explicó que algunos detalles de la casa y de los muebles y objetos no coincidían en el tiempo, habían sido movidos y acomodados de diferente maneras en diversos momentos de la vida cotidiana de la familia en la casa y de ella en su habitación. Mi visión era correcta, pero como una síntesis o amalgama de diferentes situaciones en el tiempo. Diferentes disposiciones espaciales a lo largo del tiempo.

Una visión fuera del tiempo.

Seguimos siendo amigos. Vivimos a pocos kilómetros y hace rato no nos vemos aunque estamos en contacto. No sé si ella se acordará de esa anécdota de juventud universitaria. Sigo sin conocer la casa de su familia, nunca la visité.

Estos días se percibe la singularidad y la dificultad de haber llegado hasta aquí. Ante un futuro que se anuncia tormentoso, se puede experimentar sin tiempo, ni futuro ni pasado, todo parece accesible en el Campo. Todo está ahí. Cualquiera puede tener acceso, no es un don, sólo hace falta algo de práctica y deshacerse del ruido y la interferencia del entorno sobre la mente y los sentidos. La consciencia por sí sola se conecta, está en relación, a la información del Campo. Por eso ayuda estos días en cuarentena y baja actividad. Estados meditativos y de relajación. Entre el sueño y la vigilia. Ensoñando.

Existe un molde social y cultural de la percepción. y nos ajustamos para procesar nuestra percepción a ese molde, que indica lo que se percibe, cómo se pecibe y es todo lo que existe. Y nada más.

Solo hay que salir de ese molde y sintonizar la información que está ahí. Y de la que no estamos separados ni somos independientes.

¿A qué venía yo con todo esto? Ah, sí. El Día Fuera del Tiempo.

¡Feliz Año Nuevo maya!

Fatiga de combate

Hace tres años escribía parte de lo que se proyectaba como un plan de trabajo en varios sitios y a largo aliento. Entre el 3 de junio y el 3 de agosto de 2017 se inició, y apenas hecho el primer paso, quedó interrumpido por la marea creciente de acontecimientos. A poco de iniciar la primavera de ese año todo comenzó a desmoronarse, rápida y brutalmente. Pero el efecto, la onda expansiva, de aquel estallido no me alcanzó hasta el final del verano siguiente, en 2018.

El Sol Obscuro

Entonces todo colapsó.

Las horas extendidas de trabajo, los cargos, las obligaciones para viajar y presentarse, las evaluaciones, las (auto)exigencias se sumaron formando la tormenta perfecta. Los factores coercitivos del entorno. Los acontecimientos traumáticos reactivos. El estar siempre en posición de “dar batalla” y “dar lo mejor” pase lo que pase tiene un costo en la vida y en la salud.

Un momento de máximo quebranto, que no es fácil saber identificar y evitar.

Cuando objetivamente se tiene todo para ser feliz pero eso no es la solución a tus problemas actuales.

Cuando cada día te enfrentas a un conflicto interno de desvalorización, “lo podría haber hecho mejor.”

Cuando tu vida queda atrapada en un crisis dramática profunda de la que no entiendes nada y solo te preguntas “¿cuál es el drama de tu vida?”

Cuando tus mapas y tus territorios no coinciden, todo deja de tener sentido y te parece que “no puedo ocupar mi lugar.”

Y ya has batallado más allá de tus posibilidades y capacidades. Te tomaste la vida como una batalla, como una guerra, y te conviertes en el primer daño colateral de toda la acción.

Entonces caes y solo te queda la fatiga. Eterna, profunda y crónica.

Se trata ya no solo de un conflicto en la vida, es una conjunción de conflictos: de dirección, de motivación, de sentido. Tu vida se reduce a ser un superviviente en parálisis funcional. El mero desplazamiento es un conflicto. No quieres moverte. Te duele todo, comenzando por tu mente y tu espíritu. El dolor corporal es una obviedad.

Ya no eres capaz de avizorar un porvenir y tu (auto)exigencia te paraliza. Si te mueves, si haces algo, cualquier cosa, puedes fallar y si fallas todo termina ahí mismo. Levantarte, decidir buscar un vaso de agua y tomártelo es una tarea titánica, que se arrastra a lo largo del día con la misma comodidad que podría hacerlo una babosa sobre el filo de una navaja.

Incluso, cuando ya has descendido al sitio más obscuro que creías no existía en tu interior, solo te queda resolver el conflicto del superviviente: o después de tocar el fondo del horror, se remonta la cuesta, o estás confinado a vivir en esa obscuridad.

Durante los cuatro años anteriores a estos conflictos había pasado por una enfermedad crónica grave con seguimiento diagnóstico semestral, además un accidente grave que terminó con una prótesis ortopédica. ¿Qué más? Realmente no sabía si saldría con bien de esta encrucijada.

Todo tiene un efecto, una consecuencia y deja algún tipo de huella.

Durante casi dos o más años los días se hicieron lentos, poco interesantes, desanimados e incluso tristes. Una separación de la vida tal como la conocía hasta entonces.

Pero los días pasaron. Uno tras otro los días se tornaron más leves. Se produjo la separación definitiva del territorio. No había porqué pelear ni dar batalla. No había más nada que defender contra nadie. Los mapas ya no decían algo relevante y se podían abandonar.

Hoy, a tres años de esas últimas entradas, sé que no dejé de escribir aunque fuera en otros soportes, en papel y en la ermita que es mi vida. En el transcurso de esos largos y oscuros años recibí el alta definitiva de la enfermedad crónica grave. La prótesis a su alrededor duele, sí, pero es parte de la vida. Desde el primer momento, aunque fuera a los tropezones, siempre puse los pies en el tatami, aún en los peores momentos. Nunca abandoné, nunca me rendí. La práctica de aikido y de iaido, junto a mis compañeros de dojo, fue el otro punto de anclaje fuera de mi casa y mi familia.

En este extraño momento del 2020, la singularidad del aislamiento, la pausa, me permitió estar en casa, trabajando a distancia. No tengo práctica en el dojo. Ya se abrirá. Mientras tanto vuelvo a escribir por aquí.

Seguimos.

En el Camino.