Se termina un año, empiezan las esperanzas del que arranca

Todos los años pasa lo mismo: es una fecha más, pensamos que solo es el 31 de un mes de un calendario inventado, tan arbitrario como cualquier otro. Sé que no lo es, por algo me preocupé en estos últimos meses porque esta sea la primera vez que estoy pensando estas cuestiones y no me sorprenda trabajando, convaleciente o algo parecido; pero sí pensando en que es lo que voy hacer. Se va terminando la agenda y nos volvemos locos por hacer en unos pocos días cosas que durante el resto del año quizás ni pensamos. Hablar con este, juntarse con aquel, todo puede suceder sin mayores consecuencias cualquier otro día, pero no, queremos que sea sí o sí antes que se termine el año. Somos bichos raros.
El 31 a la noche, faltando unos segundos para las 12, deberíamos salir con el pasaporte y dar una vuelta a la manzana con la mochila al hombro; por cábala, por ritual exorcista. Hay gente que cumple con estas tradiciones, supuestamente. Ya recorrí un buen número de países, así que no me genera mayores sentimientos de ansiedad el marcar tildes en una lista de cosas-compromisos por hacer; hoy el interés pasa por asegurarse un mapa para marcar destinos más que un almanaque colgando en la pared.
Entonces, a falta de las doce uvas (en España) o el plato de lentejas (en el norte de Italia) voy a pensar en voz alta y sobre la posibilidad de planificar soñando, deseos con nombre de destinos, porque el deseo es al fin y al cabo, uno sólo pero doble: viajar y aprender.

Himalaya

Himalaya

Circuito del Annapurna, Nepal
El trekking del Annapurna, un largo camino de unos 150 km por el Himalaya, en Nepal. Debo haber dedicado cerca de un par de años de investigación allá a los principios de los 90’s. Me había estudiado las opciones, los pueblos, los caminos y sus variantes, las altitudes de cada paso…quería hacer el recorrido más largo posible, planeaba que fuera una parte de un Gran Trekking en las montañas del Himalaya. Nepal, India, China, Sikkim, Ladakh y Bhutan. Eterno, que no terminara jamás. Bueno, como muchas veces sucede con los planes, nunca comenzó. Ni siquiera llegué a pisar Nepal. Ni Asia. El Camino decide por uno; nunca cuestiono sus razones sabias y misteriosas.

Méxicio, DF

Méxicio, DF

México
Comida, tierra, historia y el cálido sentimiento de la amistad perenne. México es un país onírico… o una tierra-sueño, una ensoñación. Así como Chile es una tierra poética, México es un sueño que me acompaña desde la infancia. Familia, amigos, sueños, historias, relatos viajeros y experiencias de vida; ya me cuesta separar entre lo soñado, lo relatado, lo leído y lo vivido; casi es un encantamiento más bien. Todos los viajeros conocidos que fueron con este rumbo en su compás, allí quedaron, ensoñados. Experiencia profunda y movilizadora, nadie vuelve, todos se instalan y sonríen felices. Algo tiene y hay que averiguarlo.

Japón

Japón

Japón
Una conexión fortísima. Sensibilidad y extrañamiento. Artes marciales, akido, iaido y el zen. Realizar las prácticas en la tierra que las vio nacer; peregrinaciones y recorridos por sendas profundas y milenarias; conectar con la experiencia de la niñez para comprobar si el sueño fue sueño o realidad soñada. Quizás una de las realidades que más conocemos virtualmente. Todo sobre Japón, su historia, su cultura magnífica y concentrada en los pocos kilómetros que abarcan sus islas tan diversas. Un destino tabú por el costo, pero como siempre, sabemos que hay otras maneras.

Invierno en la Patagonia

Invierno en la Patagonia

Patagonia, Argentina
Patagonia Austral y Tierra del Fuego, Canales y Glaciares. Un poco más del recorrido por casa que se ha postergado años, un poco más lejano quizás en los planos mentales que en los materiales, ¿quién lo sabe? Lo que más atrae a está al sur del sur. ¿Cuenta haber vivido en Bariloche la mitad de tu vida para que sea algo tan cercano y tan lejano a la vez? Todo cuenta, ¡pero quiero más! Y qué interesante sería poder hacerlo a otro pulso, a otro tempo, caminando sin fechas límite ni planes, en otoño fuera de temporada turística por ejemplo. No sólo sueño con viajes, sino también con formas de viajar.

Isla de Pascua

Isla de Pascua

Isla de Pascua, Chile
¡Pero sí, Chile está más cerca que Buenos Aires! Sí, pasa que fueron viajes y muchos por unas pocas regiones cercanas a Bariloche; unos pocos días hace años y solamente por el Norte Grande bajando hacia el sur, que fue una inolvidable manera de terminar el viaje de la Vuelta a la América del Sur. El deseo de la Isla de Pascua es metáfora y símbolo de cualquiera de las islas a lo ancho del Pacífico, pero también es Chile. Tengo amigos en Santiago a los que prometí visitar, amigos-familia en los Lagos y en los Ríos; hay rincones de la Patagonia que sueño conocer y un gran proyecto pendiente: cruzar la cordillera zigzagueando por los pasos de montaña; yendo y viniendo entre Chile y Argentina.

Nórdica

Nórdica

Nórdica
Tengo una fascinación con las tierras escandinavas y nórdicas. He visitado Islandia y Finlandia, pero me interesa conocer más; llegar a Noruega, Suecia y Dinamarca; pasear por las islas del norte y recorrer Laponia. Quizás sea la identificación con el frío, la nieve y la idea de hogar patagónico que la sola mención de un invierno nórdico me estremece de felicidad. Pisé Islandia a fines de un noviembre y supe, inmediatamente, que podía considerar la isla mi hogar. Si en ese instante me hubieran indicado que me quedara a vivir lo hubiera hecho. Estaba en casa. Por eso he de regresar. Y no me importa que sea invierno. El calor del verano no es un requisito para viajar hasta aquellas tierras.
Escribo sobre sueños y deseos, que seguramente se harán realidad, quizás no en los próximos meses muy probablemente no, pero están en mi camino. Utilizo sueños e imágenes que no me pertenecen, que son de la familia cosmopolita y viajera, de mis amigos de la vida, con quienes día a día aprendo cómo sentir otras experiencias, cómo conectar para que cada cosa suceda o no y así está siempre bien, para conocer y admirar las distintas formas de vivir y de viajar. Con los amigos que son familia y con cualquiera que ande leyendo estas líneas, brindo por la vida, las experiencias, los aprendizajes y por los kilómetros por venir; que son las únicas cosas de a miles que verdaderamente hacen rica a la vida.

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Consejos valiosos de un maestro chino

Consejos de un maestro chino

La Gran Vía

12195888_918085094937796_75613344837491809_nVivir en el mundo sin apego por el polvo de este mundo es el proceder de un verdadero estudiante del Dharma. 

Cuando veas las buenas acciones de los demás, anímate a seguir su ejemplo.  

Cuando escuches hablar de los errores de los demás, aconséjate no emularlos. 

Aún cuando estés a solas en un cuarto oscuro, compórtate como si estuvieras frente a un huésped noble.  

Expresa tus sentimientos, pero no más allá de tu verdadera naturaleza. 

La pobreza es tu tesoro. Nunca la cambies por una vida regalada.  

Una persona puede parecer tonta sin serlo. Puede estar protegiendo su sabiduría con cuidado. 

Las virtudes son el fruto de la disciplina, y no caen del cielo por sí solas, como la lluvia y la nieve. 

La modestia es la base de todas las virtudes. Permite que tus vecinos te descubran antes de anunciarte. 

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La chispa en sus ojos

Los guerreros guardan la chispa en sus ojos.
Todo Guerrero ha sentido miedo de ir a la batalla.
ha, en algún momento del pasado, mentido o traicionado a alguien.
ha recorrido un camino que no era suyo.
ha sufrido por las más triviales razones.
ha, al menos una vez, creído que no era un Guerrero de la Luz.
ha fallado en sus deberes espirituales.
ha dicho «sí» cuando quería decir «no».
Todo Guerrero ha hecho daño a alguien a quien amaba.
Por eso es un Guerrero, porque ha pasado por todo esto y sin embargo nunca ha perdido la esperanza de ser mejor de lo que es.

Guerreros de la luz

Pasando y sobrepasando
Un guerrero nota que ciertos momentos se repiten.
Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había enfrentado.
Entonces se deprime, comienza a pensar que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles siempre vuelven.
“Yo ya pasé por esto”, reclama a su corazón
“Realmente ya has pasado”, responde el corazón “pero nunca has sobrepasado”.
El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle que todavía no ha aprendido.
Y entonces pasa a buscar una solución diferente para cada lucha repetida, hasta que encuentra la manera de vencerla.

Algo fuera de lo común
Un guerrero siempre hace algo fuera de lo común. Un guerrero de vez en cuando expone una idea que puede parecer ridícula, pero en la que él cree.
Los guerreros se permiten días así.
Él no tiene miedo de llorar antiguas penas, o de alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente llegado el momento, abandona todo y parte para su aventura tan soñada. Cuando entiende que ha llegado al límite de su resistencia, sale del combate sin culparse por haber hecho una o dos locuras inesperadas.
Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel que los otros escogieron para él.

Las pequeñas cosas
El guerrero presta atención a las pequeñas cosas, porque esas pueden perjudicar mucho.
Un espino, por menor que sea, interrumpe el paso del viajero. Una pequeña e invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado muchas veces hace que la cobardía reaparezca cada mañana.
Una fracción de segundo abre la guardia para el golpe fatal del enemigo.
El guerrero está atento a las pequeñas cosas. A veces es duro consigo mismo, pero prefiere actuar de esa manera.
“El diablo habita en los detalles” dice un viejo proverbio de la Tradición.

Encontrando aliados
El guerrero sabe que ningún hombre es una isla aislada en medio del océano.
Sabe que no puede luchar solo, sea cual fuere su plan, siempre depende de otras personas. Necesita discutir su estrategia, pedir ayuda y – en los momentos de descanso – tener a alguien para contar historias de combate alrededor de la hoguera.
Pero él no deja que las personas confundan su camaradería con inseguridad, Él es transparente en sus acciones y discreto en sus planes.
Un guerrero danza con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.

Arriesgando más que los otros
Para el guerrero, no existe amor imposible. Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que tras la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.
Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien – aunque esto signifique escuchar muchas veces la palabra “no”, volver a la casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma.
Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada.

Aceptando los compromisos
Un guerrero es confiable. Comete algunos errores, a veces se cree más importante de lo que realmente es. Pero no miente.
Cuando se reúne alrededor de la hoguera, conversa con sus compañeros y compañeras. Sabe que las palabras que salen de su boca quedan guardadas en la memoria del Universo, como un testimonio de lo que piensa.
Y el guerrero reflexiona “¿por qué hablo tanto, si muchas veces no soy capaz de hacer todo lo que digo? Esta es una reflexión importante.
El corazón responde: “cuando defiendes públicamente tus ideas, tendrás que esforzarte por vivir de acuerdo con ellas”.
Y porque piensa que él es lo que dice, el guerrero acaba transformándose en lo que dice ser.

En los momentos de silencio de la vida
El guerrero sabe que, de vez en cuando, el combate es interrumpido. No sirve de nada forzar la lucha, es necesario tener paciencia y esperar, esperar a que las fuerzas entren nuevamente en choque.
En el silencio del campo de batalla, escucha las heridas de su corazón. Repara que está tenso. Que tiene miedo.
El guerrero hace un balance de su vida; comprueba si la espada está afilada, el corazón satisfecho, la fe incendiando el alma. Sabe que el mantenimiento es tan importante como la acción.
Siempre hay algo que le falta. Y el guerrero aprovecha los momentos en que el tiempo se detiene para equiparse mejor.

Cuando surge el mal
A veces el mal persigue al guerrero. Entonces, con tranquilidad, lo invita a entrar en su tienda.
El guerrero pregunta al mal: “¿quieres herirme o usarme para herir a los otros?”
El mal finge no haber oído. Dice que conoce las tinieblas del alma del guerrero. Penetra en heridas no cicatrizadas y clama venganza. Recuerda que conoce algunas trampas y venenos sutiles que ayudarán al guerrero a destruir a todos los enemigos.
El guerrero escucha. Si el mal se distrae, él hace que retome la conversación y le pide detalles de todos sus proyectos.
Después de escuchar todo se levanta y se va. El mal ha hablado tanto, está tan cansado y tan vacío que no consigue acompañarlo.
Un guerrero presta atención al Mal, si desea hacer el Bien.