Un círculo pequeño

12400523_967747443304107_4686549326802830977_nUn círculo pequeño Por Kazuaki Tanahashi Traducido al español por Ma. Teresa Vidaurre ¿Qué pasaría si un superguerrero tuviera un estudiante torpe? Después de la rendición de Japón, todos quedaron …

Origen: Un círculo pequeño

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Blanco y Negro

En una charla con María, amiga catalana y artista, comenzamos a conectar los significados de los colores con las sensaciones que transmiten; de los cuadros pasando por las sedas pintadas hasta la indumentaria. Lo que nos llevó a compartir nuestras sensaciones de la experiencia con el movimiento del cuerpo. María con su práctica de Tai Chi Chuan y Chi Kung, yo con Iaido y Aikido.

Los accidentes históricos en el desarrollo del Aikido llevaron a abandonar el hakama, esa pieza de pantalones amplios, para los practicantes mudansha (無段者) quienes no alcanzaron el grado de dan (cinturón negro). Diferente resulta en Iaido donde sí se utiliza hakama desde el inicio, se tenga o no el grado de dan. Aunque quedan algunas escuelas de Aikido que sí utilizan hakama para los principiantes, son una minoría.

Y aquí comenzó a revelarse el significado de los colores.

Para ambos la vestimenta es blanco en el torso, el abdomen y los brazos; negro de la cintura para abajo cubriendo la cadera y las piernas. Para María su práctica, en especial Chi Kung, siempre es con chaqueta blanca y pantalones negros. Y coincidíamos en que era muy diferente la experiencia de practicar vestido en esta combinación de colores o totalmente de blanco, como ocurren con la práctica mudansha en Aikido.

El blanco, me explicaba, irradia, es transparente y se muestra tal como es. No oculta nada y se expande.

El negro condensa y concentra lo que recibe, aquello con lo que se pone en contacto. Es poder. No muestra y en vez oculta.

El blanco es calmo, pacífico y neutral. El color del luto en Oriente.

El negro es cortante, representa la autoridad y el poder y es el luto en Occidente.

La cadera y las piernas con los pies bien plantados sobre el suelo o el tatami, conecta con  el suelo y a la Tierra.

Uno concentra la conexión de  las raíces, a la Tierra; el otro irradia, expande proyectando la conexión densa y concentrada de la Tierra, el Ki (Chi) del Universo.

Blanco y Negro.

Y la sola experiencia de practicar con indumentaria de uno u otro color modifica las sensaciones de esa misma práctica.

Blanco y Negro.

A veces, María practica vestida en un todo de blanco, otras de negro. Y son tres prácticas bien diferentes. Sensaciones y conexiones distintas.

Un accidente histórico llevó a que los principiantes en Aikido ya no vistan hakama negro. Y la práctica cambió para siempre.

Por algo será.

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Blanco y Negro

Recorriendo tus propios pasos

De Maria Susana:

Que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo. Que el resto pase de largo. Que todo aquello de lo que puedas aprender se haga en tu vida…

Que hagas tuya cada lección, que moldees cada piedra en tu camino. Que pintes rayas y puntos finales…

Que seas consciente de lo bueno y lo malo. Que sepas, porque lo has podido experimentar, que todo lo bueno de la vida “despeina”…

Que todo fluye, aunque a veces el tiempo nos amenace. Que siempre, de una u otra forma, podemos volver a la casilla de salida y comenzar de nuevo. Que los logros merecen ser celebrados y los “fracasos”, reconceptualizados…

No dejes que nadie castigue tu sensibilidad y ten muy presente que llorar no es sinónimo de debilidad. La comunicación sensible requiere franqueza. Atacar los sentimientos en vez de revelarlos es un error que podemos pagar muy caro. Sabiendo esto debe quedarnos claro que la sensibilidad es un don que merece ser potenciado, porque vivir “desde el corazón” es lo que nos hace especiales y auténticos…

Rechaza los absolutos, evita que las palabras siempre, nunca, todos o ninguno estén presentes en tu boca para hacer afirmaciones categóricas. Intenta comprender que la vida es un arcoíris de colores y que mirar en blanco y negro no es bueno para nadie…

No te olvides de que la resiliencia, el autocontrol y la asertividad son tres de las habilidades psicológicas más importantes que puedes desarrollar. No te rindas, toma distancia y di no cuando así no lo necesites…

No te asustes si deseas estar solo. No te sientas culpable si no te apetece hablar o relacionarte. Asume que todos nos reservamos una parcela de nuestra alma a nosotros mismos y eso no es malo, si no tremendamente necesario y esperanzador. Entiende y respeta, también, que los demás lo hagan…

Apóyate en el hombro de esas personas que cuando te abrazan logran destruir todos tus miedos. Recuerda que hay lugares que no están en los mapas. Son nuestros hogares, ubicados en los brazos de las personas que queremos y que nos quieren. Esas mismas que nos ayudaron a escribir pasajes de nuestra historia…

No entristezcas cuando recuerdes a las personas que eligieron marcharse, recordarlas es síntoma de que tienes memoria y VIDA. Aprecia tu memoria, tus cualidades y tu salud. Piensa en que dentro de unos años será lo verdaderamente trascendente…

Desconfía de quien te aleje de ti, de tus deseos y ambiciones. Teje tu vida al compás de las agujas del reloj y no pierdas de vista que la vida pasa y que es más importante vivirla que hacer otros planes…

Pero, sobre todo, ama con fuerza. Ni a medias ni poco. Hazlo intensamente. A los demás, a la vida y a ti mismo. Por favor, no te pierdas en lo intrascendente y dale forma y sentido a tu vida. Recuerda que cada minuto cuenta, que todo suma y que eres capaz de volar mucho más alto de lo que lo estás haciendo…

¡Gracias! Te amo.

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Recorriendo tus propios pasos

Guardar

Un Guerrero nunca desespera

No importa cuán extremas sean las circunstancias en lo exterior, el Guerrero encuentra refugio en sí mismo y permanece calmo.  El cuerpo en guardia, los ojos penetrantes, el espíritu dispuesto. En la quietud puede entonces tomar distancia de las situaciones y examinarlas con cuidado. Donde muchos se detienen ante un portal inamovible, el Guerrero sabe ver la brecha por donde se cuela un rayo de sol. Lo que para algunos es una catástrofe interminable, para el Guerrero es un contratiempo de dimensiones definidas. Lo que para algunos es una pérdida, para el Guerrero es un alivio.

Por ello el Guerrero permanece siempre entero. Luego de ver la apertura en la guardia de su oponente, entra como un destello de luz y vence sin combatir.

Y aun en la alegría y en la confianza permanece centrado.

Lucas Estrella Shultz – Estampa de Guerrero, Grijalbo.

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Una brecha de luz

Enfermedades de transmisión espiritual.

Auto-engaño

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Hace un tiempo encontré este artículo en Internet que ahora comparto con vosotros. Suscribo totalmente las lúcidas reflexiones de su autora sobre los malentendidos y confusiones que pueden ir asociados a la espiritualidad. Espero que lo encontréis tan ilustrativo como yo.

¿Realmente pensamos que sólo porque alguien ha estado meditando desde hace cinco años, o hace diez que práctica yoga, va a ser menos neurótico que la persona de al lado? A lo sumo, tal vez será un poco más consciente de ello. Un poco. Es por esta razón por la que pasé los últimos quince años de mi vida investigando y escribiendo libros sobre el cultivo del discernimiento en el camino espiritual en todas las áreas arenosas (poder, sexo, la iluminación, los gurús, los escándalos, la psicología, la neurosis) así como las serias, pero también confusas e inconscientes, motivaciones en el camino.

Como he conocido a cientos de maestros…

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Autoentrenamiento para la perfección

Las prácticas y técnicas se consideran como autoentrenamiento para la pefección, el medio a través del cual un hombre puede conseguir aquella “maestría” gracias a la cual no existe la más mínima discordia entre el hombre y sus actos. Es un entrenamiento para conseguir eficiencia y confianza en uno mismo. Sus recompensas se cosechan aquí y ahora, porque permite a un hombre enfrentarse a cualquier  situación empleando el esfuerzo justo, sin pasarse ni quedarse corto, y le da un control de su mente, que de otro modo vacilaría, para que ningún peligro externo ni ninguna pasión interna lo desvíen de su meta.

El crisantemo y la espada – Ruth Benedict

el filo del guerrero

La espada

Duelo en Reykjavik

Apenas habían pasado unos meses desde el regreso. En parte la motivación era el estar presente para seguir de cerca su evolución general. Sabía de antemano que a los pocos meses de ese regreso debería volver a partir y la ausencia se prolongaría al menos medio año más.

Nos despedimos con tranquilidad.

Otoño en Mánchester. El regreso a Europa se constituyó en una estadía de trabajo por más de seis meses. Esa larga estancia fue lo que permitió que conectara con el dojo y realizara el primer paso para dar inicio en el Camino del aikido.

Fueron tres meses intensos de práctica con el deslumbramiento y el fervor que nunca me abandonaría. Ahora sé lo que es que te dé el “síndrome del tatami” y te acompañe toda la vida. Más allá del cansancio, los dolores, los esfuerzos e incluso de los infortunios de accidentes y pérdidas; la práctica es una conexión personal e íntima con tu experiencia vital que te acompaña permanentemente.

Durante ese proceso de descubrimiento del placer de la práctica surgió el viaje a Islandia. Y en esos mismos días finalmente todo terminó. A la distancia de miles de kilómetros no sería diferencia ir o no ir, estar o no estar. Ya para entonces habíamos realizado la despedida en calma.

Días soleados de otoño sub-ártico, tímidas luces de auroras boreales y la posibilidad de pasar las horas en compañía de los recuerdos y su presencia junto a mi lado.

Reykjavik

Reykjavik

Pese a seguir la rutina establecida para esos días en Reykjavik todo tenía un aura de irrealidad; las calles semivacías, el frío, la nevisca, las curiosas costumbres islandesas como dejar a los niños a la intemperie en sus cochecitos y capazos o las velas en los dinteles y umbrales para iluminar las largas noches nórdicas. Y todo ello ahondaba mi introspección.

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Bebé islandés a la intemperie. Ph: Jennifer Yang/Toronto Star

Sobre el paseo de la bahía de Faxa o Faxaflói, una escultura enorme recuerda una nave vikinga con el aspecto fantasmagórico de algo que es capaz de atravesar espacios.

En una esquina de una calle que baja hacia el mar una librería de libros usados que es un laberinto de pilas y pilas de papel escrito en casi todos los idiomas. Libros en castellano sobre tango, fútbol, gauchos y Buenos Aires. Una realidad aparte en tierras vikingas.

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Escultura en la bahía de Reykjavik

Un momento relajado. Estar inmerso en una piscina geotermal bajo la suave nevisca mientras se afloja, algo, la ristra de nudos y contracturas del cuerpo. Una cerveza helada por el aire polar, nieve en la cabeza y el cuerpo sumergido en agua a 40C.

La tristeza duró días, semanas y luego meses hasta sumar años, al menos un par largos.

El regreso a la rutina del trabajo en Mánchester ayudó a sobrellevarlo, pero más que nada el regreso al tatami y la práctica.

Ahora, en otro otoño, en este caso austral, repaso con los dedos las mangas de lana islandesa y recuerdo momentos de ese puñado de días, del frío, del desprendimiento y la aceptación que la oportunidad de aquellos meses anteriores a la experiencia islandesa, cuando fue la última vez que nos reunimos todos, ya no volvería a repetirse. Ya nunca volveríamos a encontrarnos por aquí.

Así fueron los días de duelo en Islandia.