Un Guerrero halla regocijo en el silencio

Antes que gritar, habla. Antes que hablar, susurra. Antes que susurrar, calla. Pues el silencio de las palabras conduce al silencio de la mente. El silencio de la mente lleva al silencio del yo. Y en este estado se puede por fin escuchar el menaje que llega de lo alto.

Por ello un Guerrero debe ser parco de palabras. Cada vez que le sea posible se guardará de ellas. Aquieta así las ondas del estanque y contempla entonces la apertura de la flor sagrada.

¡Om Mani Peme Hung!

Lucas Estrella Schultz – Estampa de Guerrero

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¡Om, alabada sea la Joya enel Corazón del Loto!