Encogidos, irresolutos, evanescentes

Uno de los tres de los principios taoístas más importantes. El Primer Principio, junto a la clasificación yin-yang y el concepto wu wei. El taoísmo en sí, una antigua filosofía china basada en los escritos de Lao-Tzu que enfatiza la vida simple y honesta en armonía con la naturaleza, resulta una de las fuentes más singulares y profundas de la comprensión de la realidad. Debido a su enfoque en la armonía y la forma adecuada de vivir, el taoísmo a menudo se denomina simplemente el Camino.

Sin embargo, debido a que hay muy poca evidencia histórica que respalde exactamente cuándo y cómo se fundó el taoísmo, o el Camino, gran parte de la información e incluso las creencias del taoísmo están un poco en una línea de sombra. En otras palabras, existen diversas definiciones para muchos de los términos taoístas.

Primer Principio

A veces traducido como Unidad, el Primer Principio simplemente establece que todo en la naturaleza es parte del mismo todo. Es fácil ver por qué en Occidente hemos decidido definir el taoísmo como una filosofía que enseña armonía con la naturaleza.

Sin embargo, el Primer Principio va mucho más allá de nuestro paradigma occidental de uno con la naturaleza. Tendemos a pensar en estilos de vida minimalistas, acampar o reciclar los residuos como ser uno con la naturaleza. Sin embargo, esto ni siquiera se acerca a la idea de Unidad del taoísmo. Para los taoístas, los humanos somos naturaleza. Estamos intrincadamente vinculados a ella y creados por ella a través de una especie de fuerza cósmica existencial e inmutable. Que se vincula íntimamnete con el chi o ki.

Yin-Yang

Además del primer principio, el taoísmo también enseña el concepto o clasificación yin-yang. Debido a su popular símbolo circular en blanco y negro, al que ya estamos un poco familiarizados con los conceptos del yin y el yang. Sin embargo, supongo que la mayoría de nosotros no podríamos relacionarlo con el taoísmo.

En el taoísmo, la clasificación yin-yang sugiere la idea de que los opuestos son necesarios para que exista la armonía. En pocas palabras, todos necesitamos equilibrio en nuestras vidas. Para explicar esto con más detalle, echemos un vistazo más de cerca al símbolo yin-yang. Mientras lo hacemos, observe que las partes en blanco y negro del símbolo son iguales entre sí. El negro no ocupa más espacio que el blanco. El blanco no ocupa más espacio que el negro. Son igualmente importantes. Sí, son opuestos, pero son iguales y necesarios.

Lao-Tsé nos ofrece este pasaje con la imagen del maestro taoísta a partir de una minuciosa descripción:

Se encogían como los que vadean un arroyo en invierno; indecisos como los que temen a todos los que les rodean; grave como un invitado (asombrado por su anfitrión); evanescente como el hielo que se derrite; sin pretensiones como la madera que no ha sido transformada en nada; baldío como un valle y opaco como agua fangosa.

Tao-te ching, capítulo 15
Maestro taoísta

Observemos que los rasgos que son los menos nobles de todos -encogidos, irresolutos, evanescentes- encuentran su lugar en la personalidad de un maestro taoísta. Todas estas características que Lao-Tsé encuentra difíciles de describir son alimento para nuestro pensamiento, tal como algunos koans Zen.

Wu wei

Uno de los conceptos más importantes del taoísmo es wu wei, que a veces se traduce como “no hacer” o “no actuar“. Sin embargo, una mejor manera de pensarlo es como una “acción de no acción” paradójica. Wu wei se refiere al cultivo de un estado del ser en el que nuestras acciones se alinean sin esfuerzo con el flujo y reflujo de los ciclos elementales del mundo natural. Es una especie de “ir con la corriente” que se caracteriza por una gran facilidad y conciencia, en la que, sin siquiera intentarlo, somos capaces de responder perfectamente a cualquier situación que surja.

El principio taoísta de wu wei tiene similitudes con el objetivo del budismo de no aferrarse a la idea de un ego individual. Un budista que renuncia al ego a favor de actuar a través de la influencia de la naturaleza búdica inherente se está comportando de una manera muy taoísta.

La elección de relacionarse o retirarse de la sociedad

Wu wei ha encontrado expresión en la elección de algunos taoístas de retirarse de la sociedad para vivir la vida de un ermitaño, deambular libremente por los prados de las montañas, meditar durante largos tramos en cuevas y ser nutrido de manera muy directa por la energía del mundo natural.

La forma más elevada de virtud

La práctica de wu wei es la expresión de lo que en el taoísmo se considera la forma más elevada de virtud, una que de ninguna manera es premeditada, sino que surge espontáneamente. En el capítulo 38 del Tao-te ching, Lao-tsé nos dice:

La virtud más alta es actuar sin sentido de uno mismo.
La mayor bondad es dar sin condición.
La máxima justicia es ver sin preferencia.
Cuando el Tao se pierde, uno debe aprender las reglas de la virtud.
Cuando se pierde la virtud, las reglas de la bondad.
Cuando se pierde la bondad, las reglas de la justicia.
Cuando se pierde la justicia, las reglas de conducta.

A medida que encontramos nuestra alineación con el Tao, con los ritmos de los elementos dentro y fuera de nuestro cuerpo, nuestras acciones son, naturalmente, de gran beneficio para todos los que contactamos. En este punto, hemos ido más allá de la necesidad de preceptos morales religiosos o seculares formales de cualquier tipo. Nos hemos convertido en la encarnación de wu wei, la “Acción de la no acción“; así como de wu nien, el “Pensamiento del no-pensamiento“, y wu hsin, la “Mente de la no-mente“. Nos hemos dado cuenta de nuestro lugar dentro de la red del inter-ser, dentro del cosmos y, conociendo nuestra conexión con todo lo que es, solo podemos ofrecer pensamientos, palabras y acciones que no hacen daño y que son espontáneamente virtuosas.

La importancia de los maestros

El papel del maestro es muy importante.

Se establece una relación causa-efecto en sus acciones. Tanto en el mundo externo, físico y material, como dentro de la mente.

De aquí que tanto el altruismo como la sabiduría son cualidades de una mente fuerte y compasiva.

Ambas cualidades generan causalidad.

Todo tiene una causa.

Ningún cambio o transformación drástica de la mente o del físico se da sin causas y condiciones. Del mismo modo que el altruismo respecto a los demás individuos tiene sus propias causas y condiciones, existen causas y condiciones para adquirir sabiduría.

Así, el altruismo intrínsico, la tendencia natural a respetar a los demás como principio de acción y sabiduría, tiene sus propias causas y condiciones. Tanto internas como externas.

El factor externo es la presencia del maestro.

El factor interno es el conocimiento que cada individuo ha adquirido en la vida.

Un proceso de aprendizaje a lo largo del tiempo.

Al principio solo hay conocimiento. Con el tiempo y el esfuerzo ese conocimiento se va profundizando y, con algo más de esfuerzo y tiempo, el individuo adquiere una experiencia real, un conocimiento de su sabiduría. Esta sabiduría se obtiene viendo, escuchando, contemplando, reflexionando y meditando todas las experiencias vividas.

Estas son las verdaderas causas.

Y se basan en dos condiciones: la externa, el maestro y la interna, el propio estudiante, su vida, su experiencia, su mente y cuerpo. Dadas ambas condiciones la persona necesita cultivar la causa del desarrollo de esa sabiduría. Una relación causa-efecto. El maestro imparte conocimiento, pero no puede sustituir al estudiante. El maestro no es más que el coordinador. El trabajo y el esfuerzo lo debe poner el estudiante. El maestro lleva adelante sus directrices que se basan en sus propias experiencias. La principal responsabilidad de un maestro es enseñar, mostrar un Camino, con una enseñanza correcta. Corregir errores para mantenerse en el Camino. Un maestro ha de poseer conocimiento y experiencia. De otro modo sería incapaz de corregir errores. Un maestro ha de comprender en profundidad el interés y la capacidad de sus estudiantes. El maestro debe ser mentalmente disciplinado. Esta es una de las cualidades más importantes. A menos que el maestro haya disciplinado su propia mente no podrá ser capaz de entrenar la mente de sus estudiantes. Las pequeñas comprensiones y llos ogros obtenidos en unos años de práctica no bastan ni alcanzan. Sin una mente disciplinada, la práctica solo es una pequeña comprensión.

De las cualidades de un maestro, la primera es una mente disciplinada en una práctica y presencia impecables.

A esto debe sumarse: la presencia de la disciplina ética o moralidad, la práctica enfocada en algún aspecto sobresaliente, y la sabiduría de comprender todo lo que ignora y no sabe.

Pero esto no es todo.

La importancia de los maestros se basa en otras cualidades.

Es claro que el maestro debe estar por delante a sus estudiantes en liderazgo, conocimiento, poseer más pericia, pues es ella/él quien los está guiando y compartiendo su saber.

Un maestro debe tener un conocimiento profundo del significado sutil del Camino.

Así y todo, un maestro será incompleto sin un profundo sentimiento de compasión hacia sus estudiantes. Ha de saber explicar el tema que está impartiendo y mostrar una energía y paciencia infinitas a la hora de transmitirlo a sus estudiantes. Pero para que un maestro desarrolle sus tareas debe contar con estudiantes.

Shitei = Maestro-Discípulo

Todo estudiante ha de ser objetivo e imparcial. Ha de ser inteligente para diferenciar al interior de las enseñanzas. Debe ser capaz de darse cuenta cuando un maestro se sale del Camino, en ese caso el estudiante debe ser capaz de plantarse y no seguir ciegamente a ese maestro. Todo estudiante debe convertirse en un discípulo, un aspirante, alguien que se esfuerce incansablemente por reinventarse a sí mismo. Antes de que un estudiante decida aceptar a alguien como maestro, debe hacer sus indagaciones y obtener información sobre esa persona. Esto es crucial e importante, porque un estudiante necesita respetar y admirar a su maestro, del mismo modo que el maestro debe sentir compasión por su estudiante y mostrar responsabilidad para con él.

Un maestro y un estudiante comparten un vínculo muy especial.

Una vez que el estudiante está seguro de que su maestro posee todas las cualidades de un buen maestro, puede proceder a establecer una relación sana y constructiva estudiante-maestro. Mientras el maestro ha de poseer un fuerte sentido de responsabilidad por el bienestar del estudiante, a su vez el estudiante ha de sentir proximidad, respeto por su maestro.

Por esto mismo un maestro ha de impartir enseñanzas diferentes a estudiantes diferentes según su disposición física y mental. Por esto, como estudiantes, no pueden aceptar las enseñanzas al pie de la letra. Solo abriría un universo de contradicciones. Cada individuo debe juzgar por sí mismo, comprender desde todos los ángulos posibles y aceptar las enseñanzas en niveles. Niveles de enseñanza interpretativas, prácticas y de ejecución condicionada cada circunstancia. Lo cual es una forma de enseñanza deliberada. Adaptándola a las condiciones de cada quien y generando diferentes causas en cada estudiante.

Se debe trazar una línea clara entre la enseñanza del maestro y la enseñanza en sí misma.

Todo estudiante está en derecho en poner en duda las enseñanzas.

Solo después de analizarlas, probarlas y ponerlas a prueba en acción, los estudiantes deberían aceptarlas y no meramente por autoridad o respeto.

El simple hecho de recibir enseñanzas de un maestro, no significa que tengas que aceptarlo como tu maestro.

Los estudiantes deberían debatir los temas y contenidos de las enseñanzas. Ponerlo todo bajo escrutinio crítico. Estudiar cada detalle, ir a las fuentes y reconstruir el recorrido hasta ellos. Debatir, conversar y aprender unos de otros. Sin embargo, los compañeros no son sus maestros ni guías. Si un estudiante sintoniza con un maestro en su Camino, con el tiempo conocerá a otro maestro igualmente cualificado y lo reconocerá como tal.

Un estudiante debe ser internamente fuerte. Ser capaz de ser autosuficiente. Para así evitar que los trastornos externos e internos, físicos y mentales, no causen innumerables problemas. Una actitud fundamental de fortaleza, mental, espiritual y física.

Con una actitud correcta, hacia sí mismo y los demás, se abandonan los lastres dañinos.

Con una visión holística, comprender que cada cosa que pase no es el único acontecimiento en la vida, hay más, bueno y malo, cuando algo sucede, sea bueno o malo, no se puede atribuir a un único factor.

Con la multiplicidad de causas y factores, esto afecta tanto a maestros como a estudiantes.

Formando parte de la enseñanza, de la transmisión del conocimiento, del recorrido del Camino, de la relación maestro-discípulo, Shitei.

Todo es igualmente importante e interdependiente.

¿Correcto o incorrecto?

El Camino no es cuestión de saber o no saber; ‘saber’ es falso entendimiento, y ‘no saber’ es ignorancia ciega. El verdadero Camino está más allá de toda duda, es vasto e ilimitado como el cielo vacío; ¿Cómo podría haber ahí lugar para correcto o incorrecto?

Nan-chuan ( [Nansen]; 748-835)
¿Correcto o incorrecto?

Las buenas costumbres de la vida

Estamos formados por jirones de múltiples colores, unidos entre sí de manera libre, tan floja, que cada uno ondea a cada instante a su voluntad. Y son tantas las diferencias que hay entre nosotros y nosotros mismos como las que hay entre nosotros y los otros.

Michel de Montaigne, Ensayos, Segundo libro, 1.

Cada uno de nosotros es varios, es muchos, es una variedad de sí mismos. Por eso aquel que desprecia las condiciones ambientales, el ambiente, no es el mismo que con ellas se alegra o por ellas padece. En la vasta colonia de nuestro ser hay gente de muchas clases, que piensan y sienten de incontables modos distintos.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego.

De todas nuestras innumerables experiencias, apenas algunas llegamos a expresarlas en palabras y aun así de manera casual y sin entregar todo el cuidado y atención que merecen. El cúmulo de experiencias mudas, ocultas en algún recuerdo de la memoria, imperceptiblemente han dado forma, color y substancia a nuestras vidas. Si las observanos con detenimiento descubriremos cuán desconcertantes son. Están en perpetuo movimiento, resbalan sobre la experiencia de la vida, amontonándose y mostrando las contradicciones de lo que somos.

Podría pensarse que se trata de una carencia, una falta o error a superar.

Sin embargo, el reconocimiento de ese desconcierto en nuestras vidas es el camino hacia la comprensión de estas experiencias, conocidas pero misteriosas. ¿Inusual? Sí puede ser así, pero permite estar verdaderamente despierto y vivo. Si de verdad sólo podemos experimentar una pequeña parte de lo que se aloja en nuestro interior, ¿qué pasa con el resto?

Vida y costumbres

En estas profundidades inciertas, ¿de verdad queríamos saltar? ¿Hay un secreto bajo la superficie de quienes somos? ¿Somos exactamente así, como se ven los actos a la vista de todos? Lo más curioso es que la respuesta puede cambiar según sea esa vista, esa mirada y de quién provenga. Y no todo está claramente iluminado por una luz brillante y diáfana, la profundidad humana puede resultar un espejismo si se la contempla como algo único e invariable, monótono, una cúpula gris sin sombras. En realidad todo accionar humano, nuestras acciones más mundanas y cotidianas o las más sublimes, son expresión absolutamente incompleta, ridículamente inútil -la más de las veces- de una vida interior oculta de una insospechada profundidad que lucha por llegar a la superficie denodadamente y sin lograrlo.

Esa lucha es una búsqueda del momento decisivo en que la vida cambia para siempre su dirección habitual. Pero no se trata de un cambio dramático sonoro y claro, por el contrario es un cambio en una nobleza silenciosa, una conmoción interior sin estallido, sin llamarada. El dramatismo de una experiencia increíblemente silenciosa e interior. Una experiencia casi imperceptible incluso al momento de atravesarla. Que despliega el efecto de un baño de luz totalmente nueva, diáfana. Donde nada vuelve a ser lo que era. En este silencio reside su nobleza.

Toda búsqueda es, en definitiva, una doble vertiente del viaje -el desplazamiento y la introspección- el cual atraviesa, no solo paisajes y espacios, también nuestro sentido de la existencia y de la trascendencia.

En estos tiempos convulsos y obscuros, de incertidumbre y temores generalizados, nuestra brújula para guiarnos en ese viaje puede ser la insistente persistencia en las buenas costumbres de la vida. Ser y vivir plenamente, más allá de los condicionamientos, reconociendo todo lo que somos y quienes somos.

El origen de todo

Pese a la reticencia, estamos obligados a salir a la luz como un viejo samurai que vive resignado, expectante y latente en su retiro, viendo como el mundo sigue rodando hacia abajo, en el engaño de los tiranos y los controladores. Un mundo que siempre estuvo y fue consentido por la mayoría pero, más o menos, en el que se podía seguir viviendo una cierta paz.
Hoy en día esta paz está peligrando, a punto de desaparecer.
Llegado el punto donde la obscuridad ya no se oculta e intenta a toda costa anular la existencia humana en su nuevo ciclo de liberación, las consciencias de la realidad original rasgan los velos y expanden la verdad.
Nuestra tarea estaba enfocada en vislumbrar más allá de la matriz y sub-matrix de esta realidad de control y supresión, desde entonces toca vivir abiertamente en forma evolucionada, con más empatía, amor real, amor incondiconal- no el dependiente que surge del ego- respeto e inocencia primordial.
Una especie de guerra energética, espiritual y de consciencia para el mayor y más elevado bien en conjunto con nuestros hermanos en luz, los guerreros en luz.

Tus espadas: Mente y Espíritu

Todo en nuestras particularidades, enfoques y circunstancias.
En resumen, el origen de todo es una fuente original o primordial de la que surge toda la hiperdimensionalidad, todo lo que existe de forma infinita. Incluidas todas las fuentes de energía, como la fuente de Ki (Chi) que nutre la vida física en nuestra realidad.
Somos fractales infinitos de esta fuente original primordial, contenidos o atrapados en cuerpos en esta realidad física, cuyo caracter es inherentemente ilusorio.
Estar alineado con la fuente original promordial es sentirse y ser parte del todo, a todos los niveles en consciencia de lo elevado.
Si uno actúa en forma positiva, por afinidad de frecuencia termina alineándose con la parte luminosa y sutil, expansiva y profunda.
Yendo más allá de las barrearas mentales y energéticas, que han sido impuestas y que impiden esa re-conexión, somos conscientes de nuestra esencia como seres en luz y parte de esa fuente primordial original.
Un juego cósmico para equilibrar la balanza.
Ya comienzan a llegar los desengañados y recién despiertos hasta el portal de la ermita, el retiro donde habita el viejo samurai.

El samurai en su retiro

Fatiga de combate

Hace tres años escribía parte de lo que se proyectaba como un plan de trabajo en varios sitios y a largo aliento. Entre el 3 de junio y el 3 de agosto de 2017 se inició, y apenas hecho el primer paso, quedó interrumpido por la marea creciente de acontecimientos. A poco de iniciar la primavera de ese año todo comenzó a desmoronarse, rápida y brutalmente. Pero el efecto, la onda expansiva, de aquel estallido no me alcanzó hasta el final del verano siguiente, en 2018.

El Sol Obscuro

Entonces todo colapsó.

Las horas extendidas de trabajo, los cargos, las obligaciones para viajar y presentarse, las evaluaciones, las (auto)exigencias se sumaron formando la tormenta perfecta. Los factores coercitivos del entorno. Los acontecimientos traumáticos reactivos. El estar siempre en posición de “dar batalla” y “dar lo mejor” pase lo que pase tiene un costo en la vida y en la salud.

Un momento de máximo quebranto, que no es fácil saber identificar y evitar.

Cuando objetivamente se tiene todo para ser feliz pero eso no es la solución a tus problemas actuales.

Cuando cada día te enfrentas a un conflicto interno de desvalorización, “lo podría haber hecho mejor.”

Cuando tu vida queda atrapada en un crisis dramática profunda de la que no entiendes nada y solo te preguntas “¿cuál es el drama de tu vida?”

Cuando tus mapas y tus territorios no coinciden, todo deja de tener sentido y te parece que “no puedo ocupar mi lugar.”

Y ya has batallado más allá de tus posibilidades y capacidades. Te tomaste la vida como una batalla, como una guerra, y te conviertes en el primer daño colateral de toda la acción.

Entonces caes y solo te queda la fatiga. Eterna, profunda y crónica.

Se trata ya no solo de un conflicto en la vida, es una conjunción de conflictos: de dirección, de motivación, de sentido. Tu vida se reduce a ser un superviviente en parálisis funcional. El mero desplazamiento es un conflicto. No quieres moverte. Te duele todo, comenzando por tu mente y tu espíritu. El dolor corporal es una obviedad.

Ya no eres capaz de avizorar un porvenir y tu (auto)exigencia te paraliza. Si te mueves, si haces algo, cualquier cosa, puedes fallar y si fallas todo termina ahí mismo. Levantarte, decidir buscar un vaso de agua y tomártelo es una tarea titánica, que se arrastra a lo largo del día con la misma comodidad que podría hacerlo una babosa sobre el filo de una navaja.

Incluso, cuando ya has descendido al sitio más obscuro que creías no existía en tu interior, solo te queda resolver el conflicto del superviviente: o después de tocar el fondo del horror, se remonta la cuesta, o estás confinado a vivir en esa obscuridad.

Durante los cuatro años anteriores a estos conflictos había pasado por una enfermedad crónica grave con seguimiento diagnóstico semestral, además un accidente grave que terminó con una prótesis ortopédica. ¿Qué más? Realmente no sabía si saldría con bien de esta encrucijada.

Todo tiene un efecto, una consecuencia y deja algún tipo de huella.

Durante casi dos o más años los días se hicieron lentos, poco interesantes, desanimados e incluso tristes. Una separación de la vida tal como la conocía hasta entonces.

Pero los días pasaron. Uno tras otro los días se tornaron más leves. Se produjo la separación definitiva del territorio. No había porqué pelear ni dar batalla. No había más nada que defender contra nadie. Los mapas ya no decían algo relevante y se podían abandonar.

Hoy, a tres años de esas últimas entradas, sé que no dejé de escribir aunque fuera en otros soportes, en papel y en la ermita que es mi vida. En el transcurso de esos largos y oscuros años recibí el alta definitiva de la enfermedad crónica grave. La prótesis a su alrededor duele, sí, pero es parte de la vida. Desde el primer momento, aunque fuera a los tropezones, siempre puse los pies en el tatami, aún en los peores momentos. Nunca abandoné, nunca me rendí. La práctica de aikido y de iaido, junto a mis compañeros de dojo, fue el otro punto de anclaje fuera de mi casa y mi familia.

En este extraño momento del 2020, la singularidad del aislamiento, la pausa, me permitió estar en casa, trabajando a distancia. No tengo práctica en el dojo. Ya se abrirá. Mientras tanto vuelvo a escribir por aquí.

Seguimos.

En el Camino.

Un gato sabio

Por favor, explícame acerca de sus secretos más profundos, preguntó Shoken.

-No puedo, pues tan sólo soy un animal. Las ratas son mi alimento. ¿Qué podría yo saber de los asuntos de la gente? Sin embargo, hay ciertas cosas que he escuchado en privado. La esgrima no es algo en lo que perseveres sólo para alcanzar la victoria sobre otros. Es también un arte a través del que te enfrentas a dificultades y aclaras cuestiones de vida y muerte. Es ésa una actitud que los samurai deben esforzarse en mantener, para así dominar ese arte. Por eso, en primer lugar, deberías concentrarte en el principio de vida y muerte, con una voluntad inflexible, sin dudas ni vacilaciones, sin utilizar la inteligencia ni hacer conjeturas; si puedes mantener tu mente serena, digna y libre en su estado normal podrás responder a cualquier obstáculo incluso ensituaciones cambiantes.

Pero cuando tu mente se aferra a cualquier objeto, por pequeño que sea, entonces tiene forma, y en ese momento está tu enemigo y estás tú, oponiéndose. En ese caso no podrás adaptarte a la situación cambiante en forma espontánea y diestra. Tu mente estará repleta de pensamientos de muerte y perderás la seguridad. ¿Cómo puedes enfrentarte a un combate decisivo con confianza? Si ganas, será una victoria ciega, y no una basada en los principios del arte.

Carecer de propósitos no es lo mismo que no tener sentido. Originalmente, tu mente carece de forma, es informe, por lo que no debes llenarla de pensamientos. Cuando pienses en qué hacer, aunque sea sólo un poco, tu ki se moverá. Cuando el ki se incline en un sentido, su fluir no será uniforme y libre. Se concentrará en algunas zonas y faltará en otras. Utilizarás demasiada fuerza donde esté concentrado y deberá ser controlado, y no podrás emplear adecuadamente los lugares donde falte. Nada responderá como debería.

Lo que denominamos “carente de propósito” no implica “hacer algo”, inclinarse en un sentido u otro. Sin enemigo; sin sí-mismo, sólo seguir  y responder a las cosas como llegan, sin dejar huella.

Dice el I-Ching: “Impensamiento, inacción; sosegado naturalmente, inmóvil. Cuando lo sientes, actúa fluyendo a través de los objetos y sucesos del mundo.” El espadachín que comprende esta teoría se acerca al Camino.

Las misteriosas habilidades de un gato viejo.

Neko no Myoujutsu

Issai Chozan

samurai neko

Samurai neko

Un Guerrero halla regocijo en el silencio

Antes que gritar, habla. Antes que hablar, susurra. Antes que susurrar, calla. Pues el silencio de las palabras conduce al silencio de la mente. El silencio de la mente lleva al silencio del yo. Y en este estado se puede por fin escuchar el menaje que llega de lo alto.

Por ello un Guerrero debe ser parco de palabras. Cada vez que le sea posible se guardará de ellas. Aquieta así las ondas del estanque y contempla entonces la apertura de la flor sagrada.

¡Om Mani Peme Hung!

Lucas Estrella Schultz – Estampa de Guerrero

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¡Om, alabada sea la Joya enel Corazón del Loto!

La contradicción y la incoherencia en el Aikido

Contradicción e Incoherencia

Nihon aikidō shakai Mugen

Aikido_José_Santos_Nalda_AlbiacPor: José
Santos Nalda C.N. 4º Dan de Aikido.

Revista El
Budoka No 5

Tal como conocemos y practicamos el Aikido, en mi modesta opinión se aprecian dos contradicciones notorias:

1.-Incoherencia en el mensaje de “Armonía” personal e interpersonal.

2.-Incoherencia en el mensaje de “paz, de protección y de amor” y el modo de aplicar las técnicas, en forma destructiva.

INCOHERENCIA SOBRE LA ARMONÍA EN LAS RELACIONES

¿Cuántos aikidokas profesores y alumnos poseen y viven la armonía coherente, entre el mensaje de Ueshiba del que tanto les gusta hablar, y lo que realmente hacen y dicen en el Dojo o fuera de él?

¿Cuántos aikidokas entienden de verdad el significado de “armonía”?

Una mirada objetiva sobre las actividades y comportamientos de los aikidokas a nivel local, nacional, europeo etc., nos muestra la ausencia de entendimiento y armonía, manifestada en alguna de estas formas:

-Motivaciones y objetivos puramente egoístas más o…

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Un Guerrero nunca desespera

No importa cuán extremas sean las circunstancias en el exterior, el Guerrero encuentra refugio en sí mismo y permanece calmo. El cuerpo en guardia, los ojos penetrantes, el espíritu dispuesto. En la quietud puede entonces tomar distancia de las situaciones y examinarlas con cuidado. Donde muchos se detienen ante un portal inamovible, el Guerrero sabe ver la brecha por donde se cuela un rayo de sol. Lo que para unos es una catástrofe interminable, para el Guerrero es un contratiempo de dimensiones definidas. Lo que para algunos es una pérdida, para el Guerrero es un alivio.

Por ello el Guerrero permanece siempre entero. Luego de ver la apertura en la guardia de su oponente, entra como un destello de luz y vence sin combatir.

Y aun en la alegría y en la confianza permanece centrado.

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Un Guerrero nunca desespera

Lucas Estrella Schultz – Estampa de Guerrero