Ghost Dog -El Camino del Samurai

https://pequeniosuniversos.wordpress.com/cine/ghost-dog-el-camino-del-samurai-1999/

Nombre original: Ghost Dog: The Way of the Samurai
Castellano: El camino del samurái
Dirección: Jim Jarmusch
Guión: Jim Jarmusch
Protagonistas: Forest Whitaker, Henry Silva, John Tormey

 

 

Reseña cinematográfica por Juan Pablo Mazzini

Posicionándose en la década del ‘90, el director Jim Jarmush propone una historia, urbana y occidental, en la que se materializan y reconocen los valores propios del Japón medieval.
Ghost Dog (Forrest Whitaker) es un infalible asesino a sueldo que se guía por los principios del Bushido, el código samurái.
Como consecuencia de una deuda de vida, Ghost Dog es incondicionalmente leal a un gangster, Louie (John Tormey), quien periódicamente le encarga trabajos.
En uno de esos trabajos, la familia mafiosa a la que Louie responde comete un error y, para subsanar el mismo, considera que lo mejor es eliminar a Ghost Dog.
Ante esta situación, el joven asesino se preparará para contraatacar, lo que pondrá a ambos personajes contra la pared, ya que literalmente sus vidas dependen de la sujeción o no sujeción a sus respectivos códigos.

“Finalmente él y yo somos de dos tribus antiguas y diferentes.
Ahora ambas están casi extintas.”
Ghost Dog

A su manera, Ghost Dog y Louie son hombres de honor, pero en dos contextos en los que el honor es entendido de forma diferente.
Louie, para conservar su honor y su vida, debe eliminar a Ghost Dog porque es lo que sus superiores le han ordenado. Sin embargo, esto le genera un dilema moral, ya que siente aprecio personal por él y es consciente de que la causa de ese homicidio constituye una disfunción de su propia familia.
A su vez, Ghost Dog le debe su vida a Louie, por lo que lo considera su amo. Por ese motivo jamás contemplaría la posibilidad de matarlo. Pero esa premisa no cuenta para los compañeros de Louie, por lo que no dudará un segundo en ir por ellos.

En una primera mirada, ambos códigos, el Bushido y el de la Mafia, parecen similares e incluso compatibles: los dos hacen hincapié en el respeto incondicional a un jefe, ya sea el señor feudal o el jefe de la familia. En los dos, la obediencia es un elemento de vital importancia: ni un samurái ni un gangster tienen que guiarse por lo que quieren sino por lo que deben. Y en los dos códigos el honor y la lealtad son condiciones indispensables, so pena de muerte, para pertenecer al clan samurái o la familia en cuestión. No es casualidad que el código de la Yakuza –a saber, la mafia japonesa– se haya estructurado tomando como referencia directa al Bushido.
Pero existen también dos diferencias que son vitales y marcan una fuerte grieta entre ambos códigos. En primera medida, los samuráis no eran criminales. Pudieron haber incurrido eventualmente en abusos de poder o actos de suma crueldad, pero su proceder se ciñó siempre a las leyes existentes y su fin fue el servicio a un señor feudal que detentaba las mismas.
La Mafia es, por el contrario, una organización criminal y clandestina; sus reglas procuran regular y organizar una actividad delictiva bajo la vieja premisa del “honor entre ladrones”. Así, la Mafia resulta en sí misma una entidad concebida para perseguir fines espurios.
Por otro lado, mientras que los samuráis sostuvieron a rajatabla su código, procurando respetarlo y anteponiéndolo ante cualquier otra cosa, los mafiosos muchas veces tienen una actitud laxa hacia el suyo, rompiéndolo o reajustándolo cada vez que les resulta conveniente. Si algo ha enseñado la historia es que los más destacados gangsters no han sido los que se ciñeron a las reglas sino quienes han sabido saltárselas sin ser descubiertos, o detentarlas de acuerdo a sus necesidades particulares.

Para el samurái, lo fundamental es el respeto incondicional al código, mientras que para el mafioso, lo fundamental es hacer creer a los otros mafiosos que respeta el código, aunque efectivamente no lo haga.
Para un samurái el honor es un hecho, para un mafioso es sólo una apariencia y un recurso estratégico más.

Ghost Dog. El camino del Samurái es esencialmente un relato sobre honor y lealtad, en el cual dos hombres se ven obligados a confrontar por el hecho de responder a códigos diferentes. De esta forma, las mencionadas similitudes e irreconciliables diferencias entre el Bushido y el código de la Cosa Nostra irán configurando los distintos momentos de un relato firme y aplomado, que hace particular hincapié en los detalles y las sutilezas.
Valiéndose de recursos como los encuadres persistentes, los fundidos encadenados, los silencios expresivos, los sutiles movimientos de cámara, la música hip-hop, y la recurrente aparición de fragmentos del Hagakure, un tratado samurái que es la lectura de cabecera de Ghost Dog, Jarmush crea un ritmo y un clima que progresivamente meten al espectador en los particulares mundos de los personajes y la lógica de los mismos.
A esto es bueno agregar las impecables interpretaciones de todo el elenco, entre las que claramente destacan Whitaker, en la piel del honorable sicario, y Tormey, en la del mafioso atribulado.

Encuentro decisivo entre Ghost Dog y Louie. Dos hombres de honor.

Para todos aquellos interesados en las películas de samuráis y el cine de gangsters, no es exagerado decir que Ghost Dog. El camino del Samurái es una obra en la que, probablemente, sea posible encontrar lo mejor de ambos mundos.

 

Bibliografía consultada

Dickie, John. Cosa Nostra. Ed Debols!llo. 2006
Dickie, John. Historia de la Mafia. Ed. Debate. 2015
Nitobe, Inazo. Bushido. El camino del Guerrero. Ed. Ladosur. 2015
Shigesuke, Taira. Bushido. El Camino del Guerrero. Ed. Claridad. 2012 (1)
Tsunetomo, Yamamoto. Hagakure. A la Sombra de las Hojas. Ed. Claridad. 2012

(1) El título original de esta obra es Bushido Shoshinshu, que significa “Bushido para principiantes”, aunque la edición en español ha sido editada con un título homónimo al del libro de Nitobe.

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#30díasDeEscritura – Días 16 al 20

#30díasDeEscritura

Días 16 al 20

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día16ClimaFantasía‬
Hace meses que es invierno.
El sol sale, apenas hay algo de claridad entre las nubes espesas y las nevadas, poco después de las diez. A las cuatro de la tarde ya cae la noche.
Así, meses.
Esta mañana estuvo agradable. Solo hizo -12ºC. La temperatura más elevada desde que comenzó a nevar y el invierno, fue de -21ºC. Y ya se sabe, recién a partir de los -15ºC se siente el frío.
Pero no es suficiente como para derretir el hielo.
Al menos no hay viento. Entonces todo lo haría más duro de sobrellevar.
Afuera todo parece estar muerto. Pero hoy se adivina el sol después de meses.
¿Habrá suficiente alimento en la despensa?
¿Habrá alguien más por ahí?

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Invierno

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día17EfectosColaterales‬
No me gusta.
No es que no me gusta saltar; no me gustan los efectos colaterales. Y a veces es demasiado.
Saltar a través de este universo multidimensional es interesante, aunque a veces no sabes adónde arribas o de dónde habías partido. A veces todo se parece mucho, las diferencias apenas son perceptibles en las líneas temporales. Pero nunca te ajustas a ninguna versión de la realidad. Siempre todo te resulta extraño de un modo u otro.
Nadie me obliga a hacerlo. Lo hago voluntariamente, pedí hacerlo. Es mi misión. Pedí esta misión y me la dieron; seguramente por mis faltas no por mis virtudes.
Quizás sea la última misión que solicite.

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Efectos colaterales

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día18Son4Roturas4‬
*Un corazón en una ilusión que no fue, de una buena irlandesa.
*Un hueso en mi brazo derecho durante un salto entre mundos.
*Una ley no escrita que es un mandato y a todos nos acosa.
*Una promesa de volver pero todavía no la cumplí.

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día19RutinasMatutinas‬
*Levantarse entre las 6 y las 7 de la mañana.
*Meditar y leer.
*Abrir el LogBook del día y escribir las Páginas Matutinas.
*Atender a los alumnos on-line.
*Preparar el desayuno para llevárselo a la cama a MS.

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Amanecer

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día20UnSitioAmado‬
Durante años fue el refugio y retiro de la gran ciudad. No solo escape de los gases y el ruido que todo lo invade, también de las mareas eléctricas de tensión y locura que se arremolinan en las metrópolis de todo el mundo.
La casa era una vieja construcción remozada con techo a dos aguas de tejas españolas. No había vecinos. Las únicas dos casas cerca estaban casi todo el año sin visitas ni ocupantes. Nosotros íbamos cada fin de semana y todo el verano. Durante años hasta que mi salud mejoró.
Era una esquina de calles de tierra, sin tránsito. Teníamos luz eléctrica, agua de un pozo profundo y gas butano en garrafas. Chimenea y asador.
La primavera y el verano era la delicia de recolectar ciruelas amarillas jugosas, cosechar los frutos del níspero y pasarse horas en la piscina para soportar el calor húmedo y sofocante del verano.
El otoño y el invierno eran las tardes grises y lluviosas eran los días cortos de expediciones para recolectar piñas en el monte de pinos del Báltico y los frutos y hojas de los eucaliptos.
Era el refugio familiar. El encuentro de tíos, primos, abuelos, tíos-abuelos y una extensa parentela.
Un lugar en el que crecí rodeado de la naturaleza del campo.
Un lugar en el que me curé.
Un lugar que amé y sigo amando en mi corazón y mi memoria.
Ph. La casa ya no existe, pero otra da una idea de lo que era.

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Casa de campo

#30díasDeEscritura – Días 11 al 15

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día11MeAcuerdo‬
Me acuerdo. El recuerdo de la mañana que se suspendió la rutina escolar y todos fuimos reunidos para charlar-o más bien escuchar a nuestro visitante. No creo que nos interesara en lo más mínimo, era más importante la interrupción de la rutina. Pero como todas las sorpresas, escuchar a nuestro visitante fue como caer en un encantamiento; sus palabras, sus historias, su presencia, los gestos mínimos que parecían cubrir el universo. Nos alcanzó a todos. O al menos a mí me produjo una honda impresión que me acompaña desde entonces.

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día12UnObjeto‬
Una tarde de invierno, caminando por el Barri Vell de Girona tras pasar las murallas, me encontré con la tienda de artículos orientales del Carrer de les Ballesteries, donde me topé con una estatua de Buda hecha en una sola pieza de madera dura tropical. Estaba en lo alto de una repisa, lejos de la vista y semioculta por telas, vestidos, chucherías kitsch de la India e Indonesia. No estaba buscando nada como eso; solo necesitaba un pañuelo para el cuelo o una bufanda de tela suave que me protegiera la garganta dolida de los fríos invernales. Y me topé con el Buda.
Con casi cinquenta centímetros de alto y varios kilos de peso, viajó conmigo en el equipaje de mano. Y fue lo único, entre mis maletas con exceso de peso y varias docenas de libros y cacharros en ellas, que atrajo la atención del control de aduanas en el aeropuerto al aterrizar.
Desde entonces lo observo cada día cómo posa su mirada sobre mí desde su lugar en el shomen-el sitio de respeto, el punto focal.

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día13UnaCartaAlPasado‬
Hola.
¿Quién sos?
El tiempo pasa. Y nos vamos poniendo tecnos o viejos o algo…
El amor ya no lo recuerdo como ayer. Pero hay Amor.
Me gusta estar al lado del Camino; ver al tiempo pasar en donde todo cambia, nada es igual y nada es Otro.
¿Quién sos?
¿Qué soy?
¿Queso?
Me sigue gustando el Brie en la bruschetta.
Chau y hasta la próxima.

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#30díasDeEscritura
#Día14FlashBack

Raro.
¿A qué vine?
No recuerdo haber ido al Barri Vell.
Una sirena de los Mossos d’Esquadra.
La última luz de la tarde cubre de dorado las casas.
No me animo a cruzar.
Luces, brillantes y que lo iluminan todo.
Hay un puente donde no lo había.
¿Y las murallas? Ya no están aquí.
Cruzo una de las puertas a la orilla del Onyar.
Busco el río y el aire.
Se hace difícil respirar.
Mis pasos me llevan al Call Jueu.
Hacia la Catedral.
Algunos corren escalera arriba.
El cielo se cubre de negro y noche.
Es media tarde.
Ruido de espadas y los cascos de los caballos enloquecidos.
Y los soldados también.
Los caballos están nerviosos.
Veo la oscuridad donde antes había una luz en el Portal de la Bona Mort.
Me detengo y escucho las voces de los que quedaron fuera de muralla.
Llego justo cuando se cierran las puertas.
Raro.

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día15Martha‬
Una tarde bajando del Co. Catedral me encontré una perrita perdida. La llevé a casa, por ese entonces vivía en los kilómetros por el bosque arriba en la montaña. En la veterinaria calcularon que tendría unos dos años, estaba en buenas condiciones, algo flaca y había perdido un colmillo pero bien en lo general. Lo usual, desparasitación, una buena dieta, lavado, cepillado y ya estaba como si siempre fuera su casa. Mi vecino tenía un par de perros de su misma raza, Gos d’Atura Catalá, toda una coincidencia. Era una buena compañera de caracter afable y tranquila. Los perros del barrio le venían a comer su ración de huesos y ella ni se quejaba. Los dejaba hacer. Tenía un espíritu leve. Un día todo cambió, me tuve que ir y no podía llevarla conmigo. Por suerte mi vecino la adoptó y ella pasó a formar parte de una nueva familia. Tantos años después la sigo extrañando. Fue mi primer y único perro en familia.
Ph. no es ella pero se parece mucho…

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#30díasDeEscritura – Días 6 al 10

Días 6-10
#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día6UnaPesadilla‬
No suelo tener pesadillas. Las he tenido, muy raramente han sido recurrentes. Las pesadillas no me persiguen. Pero algunas son muy potentes.
“Al regresar de la anestesia, el cirujano ortopédico me llama por mi nombre y me pide que mueva mi mano y mis dedos. Poco a poco vuelvo a la conciencia y el dolor me invade.
-Necesito que muevas los dedos de la mano-me repite, sé que necesita saber si los nervios del brazo están sanos y funcionando.
Al daño de la herida por arriba del codo se suma la intervención quirúrgica, el implante ortopédico y una profunda remoción de tejidos, músculos y huesos. Dolor profundo, óseo.
No hay más anestesia ni tampoco analgésicos. Estoy consciente, con capacidad de movimiento voluntario. Duele.
Muevo los dedos, tamborileo sobre la mesa de operaciones y siento sus manos buscando la sensibilidad de la mía.
-Me duele, me duele. Siento la mano y los dedos, puedo moverlos. Dame algo…-logro balbucear.
Tras la salida del quirófano me bajan a la habitación con analgésicos, antiinflamatorios y sedado. Es casi medianoche. Han pasado horas en el quirófano; comienza la noche bajo los efectos colaterales de la anestesia y con ella la pesadilla.
Siento la boca empastada en una mezcla de mucosidad, sangre y los medicamentos. El entubamiento me ha lastimado. Es lo menos importante. El dolor es permanente. Me saca y me trae a la conciencia.
-Me duele, me duele- es mi letanía entre sueños durante las largas horas de la noche y madrugada.
En los momentos que caigo casi desmayado por el dolor, el cansancio y el efectos de los fármacos, se instala la pesadilla.
Un rápido y vertiginoso viaje a través de un túnel oscuro e inquietante, rostros extraños, imágenes que no logro identificar. Sé que no se pueden evitar, solo resta no prestarles tu atención y no alimentarlas con la energía de tu consciencia. Solo resta mantenerse en el centro del oscuro túnel, avanzar y no detenerse; no mirar a los lados no prestar atención a nada. Por momentos el dolor desaparece ante la inmensa presencia de la angustia que generan las imágenes.
Hacia el final de la pesadilla también el túnel veloz se va desacelerando y pierde negrura. Comienza la claridad y esa imagen me recuerda otra muy parecida de cuando era pequeño, entre dos y cinco años. Veo la claridad que aumenta, las imágenes desaparecen, tengo la percepción subjetiva de la calma que aumenta y, al mismo tiempo, me veo a mí mismo ahí de pie frente a la luz y la claridad. Pero con esos pocos años.
Me duermo.
Ya terminó la pesadilla luego de horas.
Sigue doliendo.”

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Saliendo

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día7UnaHistoriaSeisPalabras‬
Origami Hakama
Primera Vez al Vestir

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día8UnaFotoUnContexto‬
Un instante, el justo y necesario para responder a la orden “rei” que indica el inicio del movimiento del kata. Coordinación, sincronicidad al deslizar la mano sobre la tsuka-la empuñadura- y comenzar el acompañamiento con el movimiento del resto del cuerpo. Ni antes ni después. Despegar los empeines del suelo desde la postura de seiza, apoyar los dedos en el tatami y empujar la coronilla hacia arriba. En realidad como si el Cielo te tirara de un cordón invisible. Fluyendo como agua en un canal, avanzando al despliegue del kata, la secuencia completa que inicia con el desenvainado y culmina con el envainado de la katana; regresando a la posición inicial de partida. Nukitsuke, Kiritsuke, Chiburi, Noto; las cuatro fases del kata en un solo instante de eternidad.
Un aprendizaje en humildad y un corte del ego.
Iaido: “el Camino de la armonía del Ser o el Camino de la unión del espíritu”.

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Iaido

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día9PrimeraVezEnamoramiento‬
La primera vez que la vi me enamoré. La reconocí en el brillo de sus ojos. Era como si hubiéramos retomado una conversación de la tarde pasada. Eramos del mismo año, aunque bromeábamos que ella era mayor; lo cual era cierto por un par de meses. Una potente conexión nos mantenía unidos y en ella nos reconocíamos. Teníamos la razonabilidad de quienes se conocen y saben que pueden confiar. Era un reencuentro. Un “hasta la vista” y aquí nos sorprendimos nuevamente.
Era la primera vez que nos encontrábamos en esta vuelta de la vida. Con nuestras sombras y nuestras cicatrices. Con dolores y memorias; con sonrisas potentes y olvidos sanos.
Fue una felicidad volver a verla.
Gracias, Hania. Por el cariño y la ternura. Por el amor.
Teníamos dieciséis.

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Primera Vez

#‎30díasDeEscritura
#‎Día10UnaOtraPublicidad‬

“Cuidado con el Temor

Gracias por dejar de consumir,
Gracias por dejar de despilfarrar,
Gracias por dejar la avaricia,
Gracias por amar más,
Gracias por cuidar de todo lo demás.
Cuidado con quedar atrapado en el temor a la vida.
Gracias.”

Ph:www.escritosenlacalle.com

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El temor

#30díasDeEscritura – Días 1 al 5

Inicio: 11/ene/2016

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día1AcercaDePorQuéEscribo‬
Escribo porque mi experiencia personal, las cosas que he vivido, mis errores, los aciertos, las preguntas, las pocas respuestas y las dudas; todo es parte de mis pasos en los senderos del camino y puede ser de utilidad para alguien más. Solo basta que haya alguien más a quien le pueda ser útil. Por qué. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas… en la lluvia. Nada más que eso.
Disparador:http://escribir.me/30-dias-de-escribirme/
de Aniko Villalba ‪#‎30díasdeescribirme‬

journal

#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día2FragmentoAutobiográfico‬
Con pocos años ya sabía leer bien y escribir algo menos. El jardin de infantes era un total aburrimiento. Solicité llevar mis propios libros y que se me dispensara de las actividades rutinarias que no me interesaban en lo más mínimo. Y que me dejaran solo a mi aire, para así disfrutar de la soledad y de la lectura. El hecho que mi madre fuera docente y en el mismo sistema educativo hizo lo suyo a mi favor. Y me fue dispensada esa libertad.
En esa época soñé-recordé-imaginé-leí-inventé-viví o algo más mi experiencia en Japón.
Fue algo muy personal, vívido y real. Había estado allí y lo había vivido. Podía relatar detalles de costumbres y experiencias con detalles minuciosos e imperceptibles a un observador inexperto. No solo estaba relatando una imagen que tenía (tengo hoy como ese día) fresca y brillantemente grabada en la retina. Se trataba de una huella emocional además de perceptiva. Me emocionaba al relatar los detalles. La ceremonia del té, las casas, tatami, la cortesía, las costumbres y los alimentos. Todo un estilo de vida.
Mis docentes del jardín de infantes me escucharon con interés y se sorprendieron que su colega, por mi madre, no les hubiera compartido la experiencia de un viaje a Japón con su vástago de pocos años. Con una mezcla de envidia e incredulidad comenzaron a dudar de mi relato y se decidieron por preguntar directamente a una fuente confiable. A mi madre.
Por supuesto ella nunca había ido a Japón, y menos con conmigo a mis pocos años.
Ya cuando se repuso, de la impresión que le causó la historia, me preguntó los detalles de lo que yo había relatado en el jardín a mis profesoras. Fue una versión literal, palabra por palabra, evento tras evento como lo había relatado la primera vez.
Silencio y estupor.
Para mí no tenía nada de extraño, para mí se trataba (se trata) de una simple huella emocional que deja la memoria. Una experiencia. Por eso nunca dudé, jamás puse en duda la veracidad de mi propia experiencia.
Y todo quedó en que se debía a mis lecturas, al acceso irresctricto y sin filtro a la biblioteca que contenía más que literatura infantil. Un niño con mucha imaginación.
Puede ser. ¿Por qué no?
Por eso amo Japón, Kyoto, el zen, las grullas, las artes marciales, la estética, la gastronomía, pisar tatami y tantas cosas más.
Por eso: “Don’t worry and Travel to Japan” es mi proyecto desde la niñez.
Ph: Aikido Kyoto dojo, Yoko Okamoto sensei.
Ph: Samurai Reyes blog (http://samuraireyes.blogspot.com.ar/…/undecima-parada-de-re…)

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‪#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día3CosasInadvertidas‬
* Lápices HB rescatados de la calle
* Plumas de chimangos
* Palo santo
* Una caja Parker
* Post It de la Universitat de Girona
* Estilográfica vintage rescatada de un contenedor de basura en Girona
* Viento sobre el Lago – Kung Fu – Hexagrama 61 del I Ching
* Foto callejera de Japón
* Tubo de cristal con arena del Mediterráneo
* Madera petrificada
Todo sobre mi mesa de trabajo

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día4Obsesiones‬
No sé si si será una obsesión, espero que no. No sería muy sano, en verdad. Pero sí es una pasión, una conexión profunda y motivadora de vida. Mi Sendero en el Camino. La práctica, desde el primer día que pisé el tatami, ha sido un antes y un después; una bisagra pivote en la forma de ver al mundo y a mí mismo.
Comenzó con el aikido para luego llegar al iaido; y todo fue una reconfirmación de mis pasos.
No. No es una obsesión. Pero sé que visto desde fuera, mis pasos en el Sendero del Camino, pueden parecer algo obsesivos.
Solo se entendería si siguieran mis huellas.

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#‎30díasDeEscritura‬
‪#‎Día5UnSueñoRecordado‬
“Invierno. Noches largas, días cortos, cielos nubosos y nevizca intermitente. Silencio. Arboles desnudos, nieve profunda y dura por el frío acerado que hace dificultosa la marcha montaña arriba por el sendero que desemboca en el paso al valle vecino. Conozco el lugar, no es la primera vez que lo visito. Una manada de lobos se acerca y me acompaña el último trecho hasta poco antes de coronar el paso de montaña. En mi mente escucho sus voces en una presencia personalizada e individual. Ellos me acompañan a mí, ellos me cuidan avisándome lo que saben. Ellos me ayudan porque yo estoy allí para ayudar a otros. A la vista del paso, los lobos se detienen y se despiden de mí. Recortados contra el cielo plomizo de la tarde se reconocen las siluetas de los perros pastores que me esperan del otro lado. Sé que a poco de alcanzar el paso hay un refugio de piedra de los pastores del valle. Y los perros me esperan allí. Subo en solitario los últimos metros. Comienza a nevar. Nieve seca y de copos diminutos. Escucho los saludos que se cruzan los lobos y los perros. Colaboran y me ayudan acompañándome. La Sembradora (no sé quien es ella, solo la conozco por esa denominación, ni sé lo que hace, ni por qué yo la acompaño ayudándola en estas montañas invernales) ya está en el refugio bajo el cuidado de los perros pastores. Los lobos la acompañaron a ella por este mismo trayecto. Veo sus huellas de esta misma tarde, más temprano. Llego, los pastores se alegran de verme y mi mente se lleva del alborozo de sus voces al ver que estoy a salvo y en su compañía. Y se alegran por ella que también está allí.”
Este es uno mis sueños tal como lo recuerdo. Un sueño recurrente, en capítulos y variaciones. Me gusta el invierno, disfruto del frío y de la nieve, amo las montañas. No intento interpretarlo, tan solo lo disfruto.

La chispa en sus ojos

Los guerreros guardan la chispa en sus ojos.
Todo Guerrero ha sentido miedo de ir a la batalla.
ha, en algún momento del pasado, mentido o traicionado a alguien.
ha recorrido un camino que no era suyo.
ha sufrido por las más triviales razones.
ha, al menos una vez, creído que no era un Guerrero de la Luz.
ha fallado en sus deberes espirituales.
ha dicho «sí» cuando quería decir «no».
Todo Guerrero ha hecho daño a alguien a quien amaba.
Por eso es un Guerrero, porque ha pasado por todo esto y sin embargo nunca ha perdido la esperanza de ser mejor de lo que es.

Guerreros de la luz

Pasando y sobrepasando
Un guerrero nota que ciertos momentos se repiten.
Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había enfrentado.
Entonces se deprime, comienza a pensar que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles siempre vuelven.
“Yo ya pasé por esto”, reclama a su corazón
“Realmente ya has pasado”, responde el corazón “pero nunca has sobrepasado”.
El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle que todavía no ha aprendido.
Y entonces pasa a buscar una solución diferente para cada lucha repetida, hasta que encuentra la manera de vencerla.

Algo fuera de lo común
Un guerrero siempre hace algo fuera de lo común. Un guerrero de vez en cuando expone una idea que puede parecer ridícula, pero en la que él cree.
Los guerreros se permiten días así.
Él no tiene miedo de llorar antiguas penas, o de alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente llegado el momento, abandona todo y parte para su aventura tan soñada. Cuando entiende que ha llegado al límite de su resistencia, sale del combate sin culparse por haber hecho una o dos locuras inesperadas.
Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel que los otros escogieron para él.

Las pequeñas cosas
El guerrero presta atención a las pequeñas cosas, porque esas pueden perjudicar mucho.
Un espino, por menor que sea, interrumpe el paso del viajero. Una pequeña e invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado muchas veces hace que la cobardía reaparezca cada mañana.
Una fracción de segundo abre la guardia para el golpe fatal del enemigo.
El guerrero está atento a las pequeñas cosas. A veces es duro consigo mismo, pero prefiere actuar de esa manera.
“El diablo habita en los detalles” dice un viejo proverbio de la Tradición.

Encontrando aliados
El guerrero sabe que ningún hombre es una isla aislada en medio del océano.
Sabe que no puede luchar solo, sea cual fuere su plan, siempre depende de otras personas. Necesita discutir su estrategia, pedir ayuda y – en los momentos de descanso – tener a alguien para contar historias de combate alrededor de la hoguera.
Pero él no deja que las personas confundan su camaradería con inseguridad, Él es transparente en sus acciones y discreto en sus planes.
Un guerrero danza con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.

Arriesgando más que los otros
Para el guerrero, no existe amor imposible. Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que tras la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.
Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien – aunque esto signifique escuchar muchas veces la palabra “no”, volver a la casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma.
Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada.

Aceptando los compromisos
Un guerrero es confiable. Comete algunos errores, a veces se cree más importante de lo que realmente es. Pero no miente.
Cuando se reúne alrededor de la hoguera, conversa con sus compañeros y compañeras. Sabe que las palabras que salen de su boca quedan guardadas en la memoria del Universo, como un testimonio de lo que piensa.
Y el guerrero reflexiona “¿por qué hablo tanto, si muchas veces no soy capaz de hacer todo lo que digo? Esta es una reflexión importante.
El corazón responde: “cuando defiendes públicamente tus ideas, tendrás que esforzarte por vivir de acuerdo con ellas”.
Y porque piensa que él es lo que dice, el guerrero acaba transformándose en lo que dice ser.

En los momentos de silencio de la vida
El guerrero sabe que, de vez en cuando, el combate es interrumpido. No sirve de nada forzar la lucha, es necesario tener paciencia y esperar, esperar a que las fuerzas entren nuevamente en choque.
En el silencio del campo de batalla, escucha las heridas de su corazón. Repara que está tenso. Que tiene miedo.
El guerrero hace un balance de su vida; comprueba si la espada está afilada, el corazón satisfecho, la fe incendiando el alma. Sabe que el mantenimiento es tan importante como la acción.
Siempre hay algo que le falta. Y el guerrero aprovecha los momentos en que el tiempo se detiene para equiparse mejor.

Cuando surge el mal
A veces el mal persigue al guerrero. Entonces, con tranquilidad, lo invita a entrar en su tienda.
El guerrero pregunta al mal: “¿quieres herirme o usarme para herir a los otros?”
El mal finge no haber oído. Dice que conoce las tinieblas del alma del guerrero. Penetra en heridas no cicatrizadas y clama venganza. Recuerda que conoce algunas trampas y venenos sutiles que ayudarán al guerrero a destruir a todos los enemigos.
El guerrero escucha. Si el mal se distrae, él hace que retome la conversación y le pide detalles de todos sus proyectos.
Después de escuchar todo se levanta y se va. El mal ha hablado tanto, está tan cansado y tan vacío que no consigue acompañarlo.
Un guerrero presta atención al Mal, si desea hacer el Bien.

Un guerrero presta atención

el filo del guerrero
Los guerreros guardan la chispa en sus ojos.
Todo Guerrero ha sentido miedo de ir a la batalla.
Ha, en algún momento del pasado, mentido o traicionado a alguien.
Ha recorrido un camino que no era suyo.
Ha sufrido por las más triviales razones.
Ha, al menos una vez, creído que no era un Guerrero.
Ha fallado en sus deberes espirituales.
Ha dicho «sí» cuando quería decir «no».
Todo Guerrero ha hecho daño a alguien a quien amaba.
Por eso es un Guerrero, porque ha pasado por todo esto y sin embargo nunca ha perdido la esperanza de ser mejor de lo que es.

Pasando y sobrepasando
Un guerrero nota que ciertos momentos se repiten.
Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había enfrentado.
Entonces se deprime, comienza a pensar que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles siempre vuelven.
“Yo ya pasé por esto”, reclama a su corazón
“Realmente ya has pasado”, responde el corazón “pero nunca has sobrepasado”.
El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle que todavía no ha aprendido.
Y entonces pasa a buscar una solución diferente para cada lucha repetida, hasta que encuentra la manera de vencerla.

Algo fuera de lo común
Un guerrero siempre hace algo fuera de lo común. Un guerrero de vez en cuando expone una idea que puede parecer ridícula, pero en la que él cree.
Los guerreros se permiten días así.
Él no tiene miedo de llorar antiguas penas, o de alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente llegado el momento, abandona todo y parte para su aventura tan soñada. Cuando entiende que ha llegado al límite de su resistencia, sale del combate sin culparse por haber hecho una o dos locuras inesperadas.
Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel que los otros escogieron para él.

Las pequeñas cosas
El guerrero presta atención a las pequeñas cosas, porque esas pueden perjudicar mucho.
Un espino, por menor que sea, interrumpe el paso del viajero. Una pequeña e invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado muchas veces hace que la cobardía reaparezca cada mañana.
Una fracción de segundo abre la guardia para el golpe fatal del enemigo.
El guerrero está atento a las pequeñas cosas. A veces es duro consigo mismo, pero prefiere actuar de esa manera.
“El diablo habita en los detalles” dice un viejo proverbio de la Tradición.

Encontrando aliados
El guerrero sabe que ningún hombre es una isla aislada en medio del océano.
Sabe que no puede luchar solo, sea cual fuere su plan, siempre depende de otras personas. Necesita discutir su estrategia, pedir ayuda y – en los momentos de descanso – tener a alguien para contar historias de combate alrededor de la hoguera.
Pero él no deja que las personas confundan su camaradería con inseguridad, Él es transparente en sus acciones y discreto en sus planes.
Un guerrero danza con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.

Arriesgando más que los otros
Para el guerrero, no existe amor imposible. Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que tras la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.
Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien – aunque esto signifique escuchar muchas veces la palabra “no”, volver a la casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma.
Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada.

Aceptando los compromisos
Un guerrero es confiable. Comete algunos errores, a veces se cree más importante de lo que realmente es. Pero no miente.
Cuando se reúne alrededor de la hoguera, conversa con sus compañeros y compañeras. Sabe que las palabras que salen de su boca quedan guardadas en la memoria del Universo, como un testimonio de lo que piensa.
Y el guerrero reflexiona “¿por qué hablo tanto, si muchas veces no soy capaz de hacer todo lo que digo? Esta es una reflexión importante.
El corazón responde: “cuando defiendes públicamente tus ideas, tendrás que esforzarte por vivir de acuerdo con ellas”.
Y porque piensa que él es lo que dice, el guerrero acaba transformándose en lo que dice ser.

En los momentos de silencio de la vida
El guerrero sabe que, de vez en cuando, el combate es interrumpido. No sirve de nada forzar la lucha, es necesario tener paciencia y esperar, esperar a que las fuerzas entren nuevamente en choque.
En el silencio del campo de batalla, escucha las heridas de su corazón. Repara que está tenso. Que tiene miedo.
El guerrero hace un balance de su vida; comprueba si la espada está afilada, el corazón satisfecho, la fe incendiando el alma. Sabe que el mantenimiento es tan importante como la acción.
Siempre hay algo que le falta. Y el guerrero aprovecha los momentos en que el tiempo se detiene para equiparse mejor.

Cuando surge el mal
A veces el mal persigue al guerrero. Entonces, con tranquilidad, lo invita a entrar en su tienda.
El guerrero pregunta al mal: “¿quieres herirme o usarme para herir a los otros?”
El mal finge no haber oído. Dice que conoce las tinieblas del alma del guerrero. Penetra en heridas no cicatrizadas y clama venganza. Recuerda que conoce algunas trampas y venenos sutiles que ayudarán al guerrero a destruir a todos los enemigos.
El guerrero escucha. Si el mal se distrae, él hace que retome la conversación y le pide detalles de todos sus proyectos.
Después de escuchar todo se levanta y se va. El mal ha hablado tanto, está tan cansado y tan vacío que no consigue acompañarlo.
Un guerrero presta atención al Mal, si desea hacer el Bien.

P. Coelho. “Manual del Guerrero de la Luz”. Booket.