Encogidos, irresolutos, evanescentes

Uno de los tres de los principios taoístas más importantes. El Primer Principio, junto a la clasificación yin-yang y el concepto wu wei. El taoísmo en sí, una antigua filosofía china basada en los escritos de Lao-Tzu que enfatiza la vida simple y honesta en armonía con la naturaleza, resulta una de las fuentes más singulares y profundas de la comprensión de la realidad. Debido a su enfoque en la armonía y la forma adecuada de vivir, el taoísmo a menudo se denomina simplemente el Camino.

Sin embargo, debido a que hay muy poca evidencia histórica que respalde exactamente cuándo y cómo se fundó el taoísmo, o el Camino, gran parte de la información e incluso las creencias del taoísmo están un poco en una línea de sombra. En otras palabras, existen diversas definiciones para muchos de los términos taoístas.

Primer Principio

A veces traducido como Unidad, el Primer Principio simplemente establece que todo en la naturaleza es parte del mismo todo. Es fácil ver por qué en Occidente hemos decidido definir el taoísmo como una filosofía que enseña armonía con la naturaleza.

Sin embargo, el Primer Principio va mucho más allá de nuestro paradigma occidental de uno con la naturaleza. Tendemos a pensar en estilos de vida minimalistas, acampar o reciclar los residuos como ser uno con la naturaleza. Sin embargo, esto ni siquiera se acerca a la idea de Unidad del taoísmo. Para los taoístas, los humanos somos naturaleza. Estamos intrincadamente vinculados a ella y creados por ella a través de una especie de fuerza cósmica existencial e inmutable. Que se vincula íntimamnete con el chi o ki.

Yin-Yang

Además del primer principio, el taoísmo también enseña el concepto o clasificación yin-yang. Debido a su popular símbolo circular en blanco y negro, al que ya estamos un poco familiarizados con los conceptos del yin y el yang. Sin embargo, supongo que la mayoría de nosotros no podríamos relacionarlo con el taoísmo.

En el taoísmo, la clasificación yin-yang sugiere la idea de que los opuestos son necesarios para que exista la armonía. En pocas palabras, todos necesitamos equilibrio en nuestras vidas. Para explicar esto con más detalle, echemos un vistazo más de cerca al símbolo yin-yang. Mientras lo hacemos, observe que las partes en blanco y negro del símbolo son iguales entre sí. El negro no ocupa más espacio que el blanco. El blanco no ocupa más espacio que el negro. Son igualmente importantes. Sí, son opuestos, pero son iguales y necesarios.

Lao-Tsé nos ofrece este pasaje con la imagen del maestro taoísta a partir de una minuciosa descripción:

Se encogían como los que vadean un arroyo en invierno; indecisos como los que temen a todos los que les rodean; grave como un invitado (asombrado por su anfitrión); evanescente como el hielo que se derrite; sin pretensiones como la madera que no ha sido transformada en nada; baldío como un valle y opaco como agua fangosa.

Tao-te ching, capítulo 15
Maestro taoísta

Observemos que los rasgos que son los menos nobles de todos -encogidos, irresolutos, evanescentes- encuentran su lugar en la personalidad de un maestro taoísta. Todas estas características que Lao-Tsé encuentra difíciles de describir son alimento para nuestro pensamiento, tal como algunos koans Zen.

Wu wei

Uno de los conceptos más importantes del taoísmo es wu wei, que a veces se traduce como “no hacer” o “no actuar“. Sin embargo, una mejor manera de pensarlo es como una “acción de no acción” paradójica. Wu wei se refiere al cultivo de un estado del ser en el que nuestras acciones se alinean sin esfuerzo con el flujo y reflujo de los ciclos elementales del mundo natural. Es una especie de “ir con la corriente” que se caracteriza por una gran facilidad y conciencia, en la que, sin siquiera intentarlo, somos capaces de responder perfectamente a cualquier situación que surja.

El principio taoísta de wu wei tiene similitudes con el objetivo del budismo de no aferrarse a la idea de un ego individual. Un budista que renuncia al ego a favor de actuar a través de la influencia de la naturaleza búdica inherente se está comportando de una manera muy taoísta.

La elección de relacionarse o retirarse de la sociedad

Wu wei ha encontrado expresión en la elección de algunos taoístas de retirarse de la sociedad para vivir la vida de un ermitaño, deambular libremente por los prados de las montañas, meditar durante largos tramos en cuevas y ser nutrido de manera muy directa por la energía del mundo natural.

La forma más elevada de virtud

La práctica de wu wei es la expresión de lo que en el taoísmo se considera la forma más elevada de virtud, una que de ninguna manera es premeditada, sino que surge espontáneamente. En el capítulo 38 del Tao-te ching, Lao-tsé nos dice:

La virtud más alta es actuar sin sentido de uno mismo.
La mayor bondad es dar sin condición.
La máxima justicia es ver sin preferencia.
Cuando el Tao se pierde, uno debe aprender las reglas de la virtud.
Cuando se pierde la virtud, las reglas de la bondad.
Cuando se pierde la bondad, las reglas de la justicia.
Cuando se pierde la justicia, las reglas de conducta.

A medida que encontramos nuestra alineación con el Tao, con los ritmos de los elementos dentro y fuera de nuestro cuerpo, nuestras acciones son, naturalmente, de gran beneficio para todos los que contactamos. En este punto, hemos ido más allá de la necesidad de preceptos morales religiosos o seculares formales de cualquier tipo. Nos hemos convertido en la encarnación de wu wei, la “Acción de la no acción“; así como de wu nien, el “Pensamiento del no-pensamiento“, y wu hsin, la “Mente de la no-mente“. Nos hemos dado cuenta de nuestro lugar dentro de la red del inter-ser, dentro del cosmos y, conociendo nuestra conexión con todo lo que es, solo podemos ofrecer pensamientos, palabras y acciones que no hacen daño y que son espontáneamente virtuosas.

¿Correcto o incorrecto?

El Camino no es cuestión de saber o no saber; ‘saber’ es falso entendimiento, y ‘no saber’ es ignorancia ciega. El verdadero Camino está más allá de toda duda, es vasto e ilimitado como el cielo vacío; ¿Cómo podría haber ahí lugar para correcto o incorrecto?

Nan-chuan ( [Nansen]; 748-835)
¿Correcto o incorrecto?

Un Guerrero halla regocijo en el silencio

Antes que gritar, habla. Antes que hablar, susurra. Antes que susurrar, calla. Pues el silencio de las palabras conduce al silencio de la mente. El silencio de la mente lleva al silencio del yo. Y en este estado se puede por fin escuchar el menaje que llega de lo alto.

Por ello un Guerrero debe ser parco de palabras. Cada vez que le sea posible se guardará de ellas. Aquieta así las ondas del estanque y contempla entonces la apertura de la flor sagrada.

¡Om Mani Peme Hung!

Lucas Estrella Schultz – Estampa de Guerrero

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¡Om, alabada sea la Joya enel Corazón del Loto!

Un puente sobre aguas turbulentas

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Aguas turbulentas

Un reconocido Sensei regresaba de visitar varios dojo y de una larga peregrinación. Al cruzar el puente sobre un río de aguas turbulentas tres jóvenes practicantes lo reconocieron de inmediato y se acercaron a él. Uno de ellos se lanzó sin preliminares a preguntar al Sensei:

-¿Qué tan profundo es el río del Budô?

Como única respuesta el Sensei lo tomó de las solapas de su chaqueta y se aprestó a lanzarlo por encima de la barandilla  al río turbulento que corría bajo sus pies.

Sus compañeros reaccionaron rápidamente y, tras excusarse con el maestro, solicitaron que éste desistiera de entregarle una lección instantánea a su atrevido compañero. Y todo quedó en apenas un gesto al borde del vacío. Sin más saludaron con cortesía al Sensei, volvieron a pedirle disculpas por las molestias, se despidieron de él y cada uno continuó su camino.

Años más tarde, el joven y atropellado practicante llegó hasta el dojo del Sensei y solicitó el permiso para ingresar y así poder practicar bajo su dirección. El Sensei lo reconoció de inmediato com el protagonista del incidente en el puente sobre el río de aguas turbulentas. Y lo aceptó en ese instante.

Y así, muchos años más tarde, éste mismo se convertiría en un reconocido Sensei a su vez.

De la anécdota se desprende que conviene estar preparado para recibir la respuesta antes de realizar la pregunta. El método directo de transmisión puede implicar una experiencia directa y ruda con la realidad. El joven practicante se inspiró en la imagen del río para realizar su pregunta como una metáfora acerca de la complejidad y transcendencia del Camino. El Sensei, al lanzarlo al río, lo enviaba a sondear por sí mismo la realidad. Una experiencia directa. El Dô no es broma, ni mero juego de ideas; es algo muy serio en que se juega la vida y así existe la posibilidad de la iluminación, el satori.

(Historia adaptada a partir de una anécdota atribuida al Maestro Zen Rinzai 臨|済|宗, Japón. Ensayo sobre Budismo Zen, vol.1 D.T. Suzuki).

Un Guerrero nunca desespera

No importa cuán extremas sean las circunstancias en lo exterior, el Guerrero encuentra refugio en sí mismo y permanece calmo.  El cuerpo en guardia, los ojos penetrantes, el espíritu dispuesto. En la quietud puede entonces tomar distancia de las situaciones y examinarlas con cuidado. Donde muchos se detienen ante un portal inamovible, el Guerrero sabe ver la brecha por donde se cuela un rayo de sol. Lo que para algunos es una catástrofe interminable, para el Guerrero es un contratiempo de dimensiones definidas. Lo que para algunos es una pérdida, para el Guerrero es un alivio.

Por ello el Guerrero permanece siempre entero. Luego de ver la apertura en la guardia de su oponente, entra como un destello de luz y vence sin combatir.

Y aun en la alegría y en la confianza permanece centrado.

Lucas Estrella Shultz – Estampa de Guerrero, Grijalbo.

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Una brecha de luz

Autoentrenamiento para la perfección

Las prácticas y técnicas se consideran como autoentrenamiento para la pefección, el medio a través del cual un hombre puede conseguir aquella “maestría” gracias a la cual no existe la más mínima discordia entre el hombre y sus actos. Es un entrenamiento para conseguir eficiencia y confianza en uno mismo. Sus recompensas se cosechan aquí y ahora, porque permite a un hombre enfrentarse a cualquier  situación empleando el esfuerzo justo, sin pasarse ni quedarse corto, y le da un control de su mente, que de otro modo vacilaría, para que ningún peligro externo ni ninguna pasión interna lo desvíen de su meta.

El crisantemo y la espada – Ruth Benedict

el filo del guerrero

La espada

Las cinco puertas 五關

Las Cinco Puertas – 五關

El blog de 道

Por el cuarto ancestro zen, Dayi Daoxin (siglo VII):

Entiende esto: Buddha es esta mente. Fuera de esta mente no hay Buddha. Brevemente, sugiero que hay cinco principios básicos:

Primero: Conoce la esencia de la mente. La naturaleza esencial es pura. La esencia es Buddha en sí misma.

Segundo: Conoce la función de la mente. Su función da lugar a la joya del Dharma. Funciona sin obstrucción, pero siempre está en calma; incluso los diez mil engaños son en esencia solo esto.

Tercero: El Constante Despertar no tiene final. La mente Despierta siempre está presente. La Enseñanza de este Despertar es sin forma.

Cuarto: Entiende siempre que el cuerpo está vacío y tranquilo. Dentro y fuera son transparentes entre ellos. Tu cuerpo surge enmedio de la realidad última. Nunca han habido obstáculos.

Quinto: Mantén un mindfulness-unificado sin desviación. Ambos, movimiento y quietud no van a parte alguna

Aquellos que practiquen…

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Una pregunta directa. ¿Por qué practicar?

Esta vez la pregunta es directa: ¿Por qué practicar?

Luego de unos días me respondí y pensé que podría compartir mis pensamientos.
Practico porque es aburrido, porque no sirve para nada y porque es difícil.

Jugar videojuegos, ver películas mientras se come basura o hacer zapping en el cable de TV podría ser más divertido, fácil y sin compromiso alguno.

Practico porque me obligo a pasar por encima de mi propio ego y observo mis pensamientos pasar. Identifico así la cantidad de chatarra que mi mente produce y dejo ir todo. Así miro de paso la cantidad de temores, restricciones y chatarra balbuceante que mi mente produce y dejo ir todo.

Así miro de lejos mis apegos, aversiones y todo lo que hago para sabotearme la vida cotidiana. Puedo ver mi humanidad completa y sin recortes.

Quizás no pueda practicar más Aikido, pero me queda el Iaido. Y que tampoco todo lo que quisiera. Quizás una vez a las perdidas… Y la pregunta sigue siendo válida.

 

 

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O Sensei

“Prioridad del vacío sobre lo lleno, de lo interior sobre lo exterior”.

También dirigió sus pasos hacia el Shugendo, las vías budistas del Shingon y del Tendai. Al fin abandonó todos estos movimientos
para consagrarse a la vía del Zen. Y fue allí donde encontró amigos que practicaban la vía del Kendo. Vivía entonces en Tokio. Hacia 1955 había alcanzado un nivel muy alto, sobre todo en iaido (escuela Omori ryu), pero en él se operaron profundos cambios en cuanto a la manera de concebir la finalidad del arte del sable. Fue en esta época cuando dejó Tokio para ir a Shimizu donde se entrenó en un importante dojo de
esta escuela. A través del iaido y del kendo buscó la liberación final y el estado de vacuidad. Le impulsaba el deseo de liberarse del sentido egótico de ser un individuo separado del conjunto. Era necesario ir más allá y vincular las leyes que rigen lo infinitamente grande a la práctica del sable. Para alcanzar este objetivo se sometió, paralelamente al entrenamiento, a períodos de ascetismo extremo, incluso peligroso.
Desde los ejercicios del Shugendo a las recitaciones mántricas del Shingon, de la meditación Zazen al Misogi, el maestro Takeuchi adquirió capacidades sorprendentes.
Su primer objetivo fue purificar sin cesar el cuerpo y la mente. El fin al que aspiraba era llegar a la permanencia del ser real por medio de la contemplación Zen. De las numerosas técnicas e ideas que había descubierto, seleccionó los elementos esenciales a su modo de entender las cosas de la vida y formuló una verdadera doctrina que, en
pocas palabras puede resumirse así: “Prioridad del vacío sobre lo lleno, de lo interior sobre lo exterior”. Pero, a los alumnos avanzados que comentan esta fórmula, confiesa que más allá de un cierto grado de realización, ya no existe ni vacío ni lleno, ni interior ni exterior!
El maestro Takeuchi habla suavemente y trata siempre de hacer comprender lo que dice a su interlocutor. Comprendiendo que mi japonés no tenía nada de universitario, se paraba a menudo, repetía en inglés, utilizaba palabras corrientes y hacía muchísimos croquis (que he guardado cuidadosamente). Aquel día habíamos hablado largamente. Todavía no sé porqué. Siempre guardando una cortesía exquisita
hacia el punto de vista del otro, pero sin tocar jamás los límites de la hipocresía. Con él uno tenía un sentimiento de confianza y de seguridad. Bajo una naturaleza fuerte y  poderosa se esconde una gran dulzura ¡pero me hizo falta tiempo para darme cuenta de ello!
Era ya noche cerrada cuando me despedí. Salí rápidamente para coger el tren de Shimizu a Shizuoka. El trayecto no era largo, pero de la pequeña estación de Shizuoka al dojo había unos buenos veinte minutos en bicicleta. Siempre fiel, ésta me esperaba entre muchas otras. Salté encima y partí a la velocidad de un kamikaze hacia el dojo.
¡Domingo! Un día que, a lo largo de mi estancia, llegó a ser como cualquier otro día. Para todos era un día de descanso, para mí y un amigo que me acompañaba, era un mal trago que pasar. Incluso habiendo dejado el judo, después del paso a cinturón negro en el Kodokan, el entrenamiento de aiki-jutsu del maestro Mochizuki
Minoru era penoso y peligroso (¡dejé allí una rodilla!), pues todos los adversarios eran 2º o 3º dan en diversas disciplinas como el judo, el aikido o el karate, y los golpes se daban a fondo. He llegado hasta a tener miedo, en un estado de fatiga extrema los reflejos se resienten y yo temía recibir un mal golpe que diera al traste con todos mis proyectos (¡que en esta época eran muchos!).

 

El Arte de Cortar el Ego

El Arte de Cortar el Ego

A partir del punto de elección en que se decide no traicionar tu senda personal, te liberas y rompes tus cadenas. Te maravillas ante la posibilidad de ver con nuevos ojos cada instante de tu vida. Que ya nunca más será como solía ser. Y es ahí donde comienzas tu aprendizaje, vives el fracaso y la preparación, recibes la transmisión de tus Maestros en la práctica cotidiana y por medio de tus lecturas y las enseñanzas de quienes son tus guías. El hambre de aprender te impulsa. La mejor forma de aprender es enseñar a otros, compartir lo que se te ha mostrado y enseñado, comunicar con respeto, amabilidad y gratitud.

Las lecturas de cada día se ordenan alrededor de la “hora sagrada”, esos 60 minutos reservados cada mañana, sin excepción, a las primeras actividades del día. Un tiempo sagrado para hacer el trabajo interior; para leer, meditar, reflexionar, escribir, volcar en las libretas los diarios, el mitori  geiko, la revisión del estado de las cosas de la vida que se transita cada día. En lo posible ver el amanecer y enfocar cada día tal como es: único e irrepetible. Con solicitud, compasión y carácter para recorrer el Camino, en este ensayo de eternidad.

 

Lectura:  Michel Coquet (2011) Iaido: El Arte de Cortar el Ego. Escuela de Misterios Ediciones.