Razones para leer más


Leer es tu deber moral.

Cuando se reconoce una lección invaluable sobre el poder del conocimiento y la ignorancia, se entiende porqué los amos de esclavos escondían su dinero en libros.

Porque sabían que los esclavos no los abrirían.

Hay una razón por la que era ilegal enseñar a leer a los esclavos. Hay una razón por la que todos los regímenes, totalitarios, autoritarios, semi-democráticos o autopercibidos como tales, han quemado y prohibido libros, autores y publicaciones. El conocimiento es poder. Suena como un cliché, pero los clichés solo suenan así debido a la verdad generalmente aceptada en su núcleo. Una verdad profunda. Lo que es menos un cliché, pero en realidad más cierto, es lo opuesto a esa idea: la falta de conocimiento es debilidad, engendra súplicas y dificulta la resistencia.

A partir de esta primera lección, se llega a ver la lectura como un deber moral. No leer, permanecer en la ignorancia, no solo es ser débil, es ignorar a las personas que han luchado tanto, que han luchado a un costo tan grande para leer, escribir, saber, conocer y proporcionar a las generaciones futuras el derecho y la capacidad de hacer lo mismo, de hacer(lo) mejor.

Vale la pena señalar hoy que el dinero todavía está escondido en las páginas de los libros, aunque no porque alguien lo haya puesto allí para ocultarlo. Piense en cuántas personas quieren mejorar en algo, cualquier cosa, todo. Mire cuántas personas están desesperadas por tener éxito o por salir de este ciclo de mediocridad que ha atrapado a tantos de nuestra sociedad actual, estupidizante y cultura de la mediocridad. Estas personas buscan en todas partes la solución a sus problemas. Buscan fórmulas secretas, atajos, gurús. Darán la vuelta a todo el mundo antes de detenerse y mirar el único lugar donde siempre pueden estar seguros de encontrar respuestas: el estante de libros.

Sigue existiendo amos de esclavos.

Los grilletes están en las mentes, no en los cuerpos.

No por nada se ha convencido a la gente que la ignorancia, la estupidez, la mendicidad y la pobreza intelectual conforman en su conjunto una especie de virtud.

La lectura como deber moral

Leemos porque nos hace poderosos. Cuando no leemos, nos volvemos débiles, fáciles de manipular, menos de lo que somos capaces de ser. Es por nuestro propio interés que es importante leer (hay dinero en ello además), pero también es nuestro deber moral.

Leer es la forma de predecir el futuro.

Imaginemos un escenario en el que se perdió casi toda nuestra erudición moderna. Imagínese si un gran incendio en la Biblioteca de Alejandría actual, en un colapso sistémico global, acabara con los últimos cientos de años de avances en psicología y biología y todo lo demás en el saber humano. De repente, innumerables trabajos de investigación, libros y descubrimientos se convirtieron en cenizas. El costo sería inmenso, sin duda.

Y sin embargo, de alguna manera, estaríamos bien. Incluso si todo lo que quedaba eran solo los escritos de Marco Aurelio y Séneca y Epicteto y las tradiciones orientales y nativas. Porque por mucho que nuestra especie anhele la novedad, la verdad es que la mayoría de las verdades son muy antiguas. De hecho, son estas verdades atemporales las que nos enseñan más sobre el futuro y sobre nuestra época actual que la mayoría de nuestro pensamiento contemporáneo.

“No interesa el que leas muchos libros, más interesa mucho el que sean buenos los que leas”.

Séneca

Por supuesto, siempre se debe aprovechar las últimas investigaciones y los libros más recientes. El problema es que, para demasiadas personas, esto se produce a expensas de aprovechar la sabiduría de las mentes más sabias que jamás hayan existido.

Los estoicos dicen una y otra vez que es imperdonable no aprender del pasado. Como escribió Marco Aurelio en su diario en algún momento durante la plaga Antonina, el futuro es el pasado repetido.

Marco Aurelio en sus Meditaciones

“Mira el pasado, y de ahí extrapola el futuro: lo mismo. No hay escape del ritmo de los acontecimientos”.

Es a partir de este aprendizaje, del aprendizaje del pasado distante, de las mentes más sabias que jamás hayan existido, que podemos saber cómo prepararnos para el futuro.

Todo lo demás es ruido.

Todo lo demás debe ignorarse.

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